La autovía estrena rotonda hacia la N-631 y sigue avanzando con julio de 2015 como referencia

Durante la semana se ha terminado la conexión entre el futuro tramo y las N-631 y N-525. La autovía recibe las biondas laterales hasta la capital y todos los tramos están muy avanzados en dirección Benavente.

Las obras de la autovía entre Zamora y Benavente están en plena ebullición y avanzan a buen ritmo para que se cumpla con los planes previstos, que no son otros que la puesta en servicio de dos tramos en mayo y la de la conexión completa en julio, justo dos años después del inicio de las obras. La infraestructura, de mil millones de euros de coste final, avanza al ritmo propio del modelo de concesión elegido: la empresa concesionaria la contruirá y después cobrará un canon por el mantenimiento, pero no verá un euro hasta que empiecen a circular coches. De ahí el enorme ritmo al que avanzan las obras.

 

Esta semana se ha estrenado una de las infraesctructuras complementarias, una rotonda que distribuye el tráfico en el antiguo desvío hacia la N-631, la carretera de Tábara y Puebla de Sanabria. El desvío hacia La Encomienda, que se hacía con un giro a nivel, se rige desde esta semana por una gran glorieta que lleva ahora el tráfico entre Zamora y Benavente por la N-630 bien hacia la A-66, hacia el puente de La Estrella (N-631) o lo deja seguir por la carretera que une la capital y la localidad benaventana. Este era un punto conflictivo de tráfico por el denso tránsito de vehículos; ahora se verá aliviado por una mejor circulación y, en el futuro, por la reducción de 8.000 vehículos diarios que se marcharán de la nacional a la autovía y que evitarán su paso por Montamarta.

 

Esta semana la empresa constructora ha terminado esta glorieta y sigue también los trabajos en todos los tramos, pero especialmente en los más próximos a la capital y a Benavente. Entre Zamora y el empalme hacia la N-631 está completamente asfaltada la plataforma en sus dos direcciones, terminados todos los pasos inferiores y se está equipando el vial con las biondas que delitiman la circulación; en ese empalme está terminado también un viaducto que sirve para la conexión y la citada glorieta.

 

Toda la conexión, de unos 50 kilómetros, está salpicada de obras, pero también están más avanzadas en las proximidades de Benavente. De hecho, ya se circula sobre uno de los dos viales previstos para la circulación y mucahs de las infraestructuras (pasos inferiores, viaductos) están terminadas. El motivo es que está prevista la entrada en funcionamiento en mayo de los tramos próximos a los dos grandes municipios que une, puede que a tiempo para algún acto electoral (el límite para inauguraciones es el 24 de abril, un mes antes de las votaciones). Para julio, justo dos años después del inicio de las obras, queda la entrada en funcionamiento de toda la conexión.