La ‘cantera’ de Semana Santa

Procesion de la Borriquita en Zamora. ALBERTO LA FUENTE - Archivo

Jóvenes y niños garantizan la pervivencia de la Pasión en distintos puntos de la Comunidad

La Semana Santa pervive en las distintas provincias de Castilla y León gracias a su enriquecida cantera. La mayoría de las cofradías tienen entre sus filas a pequeños hermanos que se adentran en la celebración bien por herencia o, simplemente, porque tienen la oportunidad de conocer el valor de la cita y sus motivos cuando aprecian alguno de los actos que corresponden a la celebración. Con el paso del tiempo, estos pequeños crecen y toman la batuta de la organización de la Pasión.

 

Varias congregaciones cuentan con una sección de juventud, que se encarga de dar aún más vida al grupo y ser modelos a seguir para los que se inician en la familia. Los jóvenes cofrades se convierten en miembros activos que se movilizan organizando distintas actividades para pequeños y mayores, así como se encargan de modernizar el festejo y visibilizarlo a través de las nuevas tecnologías.

 

Así, la celebración de Semana Santa en Castilla y León está asegurada con la responsabilidad y proactividad de jóvenes que se han unido a las congregaciones, bien a sus pocos años o ya de mayores. Para algunos de ellos, uno de los primeros recuerdos del sentir de la Semana de Pasión es el Domingo de Ramos, el que para la mayoría es el Día de los Niños. En las calles de pueblos y capitales de provincia los pequeños acompañan la procesión de las palmas con ilusión.

 

En Ávila, los niños se involucran de forma especial en esta procesión organizada por los Padres Franciscanos con la colaboración de la Archicofradía de la Real Esclavitud de Nuestro Padres Jesús Nazareno ‘Medinaceli’ y Juventud Antoniana. Y es que, pequeños de entre ocho y 16 años ayudan a llevar el paso de Nuestra Señora de los Infantes, que acompaña a la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, según relata José Gómez Ferreras, presidente de la Junta de Semana Santa de la capital abulense.

 

“Aquí los niños participan en la vida cofrade como uno más, incluso hay cofradías con gente bastante joven en sus directivas”, cuenta, al tiempo que precisa que los más jóvenes no solo participan en esta procesión, sino que también tienen la oportunidad de realizar las suyas en colegios como el Pablo VI.

 

Además, la Semana de Pasión abulense permite expresar a los pequeños su arte y creatividad relacionada con la celebración con un concurso de carteles, cuyo ganador se convierte en anunciador de la festividad junto al cartel oficial. “En cada edición puede haber unos 600 participantes”, aplaude el presidente de la Junta.  

 

El Domingo de Ramos también es un día muy especial para los niños que disfruta de la Semana de Pasión en Burgos, aunque los niños de la capital burgalesa tienen su propia comitiva el Sábado de Dolores, cuando recorren el centro de la ciudad en la Procesión del Amor y la Esperanza.

 

El prior de la Real Hermandad de la Sangre de Cristo y Nuestra Señora de los Dolores, Luis Manuel Isasi Corral, explica que en esta procesión los pequeños de todas las congregaciones y parroquias tienen la oportunidad de ser costaleros de la Virgen del Socorro.

 

Niños cargan a la Virgen del Socorro en Burgos.

 

LA CANTERA, EN LA MÚSICA

 

La cantera se forma en esta Hermandad también gracias a la música, pues cuentan con una banda infantil de tambores compuesta por niños de entre tres y diez años. “Ensayan todos los domingos desde noviembre hasta Semana Santa, son niños, pero se van adaptando… es una forma de que empiecen a involucrarse”, señala Isasi, quien celebra que después estos pequeños se convierten en jóvenes “activos” que llaman a participar “a más gente”.

 

Un buen ejemplo de ello es la joven cofrade Patricia Puigdomenech Martínez, que de sus 20 años ha pasado casi 13 en la Real Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos, en cuya Banda de Cornetas y Tambores participa.

 

“Lo que significa la Semana Santa para mí es difícil de explicar, si me la quitan, me quitan una parte de mí”, sostiene la burgalesa que ahora también enseña a casi una veintena de niños de su agrupación a tocar el tambor. “Trabajar con ellos cuesta un poco, pero tienen esa pasión y quieres que ellos acaben sintiendo lo mismo que sientes tú”, subraya.

 

En tierras leonesas los paponines también garantizan la cantera. “A los niños les apuntamos en la Cofradía antes que en el Libro de Familia”, destaca Manuel Ángel Fernández, presidente de la Junta Mayor de Semana Santa de León.

 

Aunque en la capital no hay ninguna procesión infantil específica, los niños salen con las diferentes cofradías como uno más. Asimismo, la ciudad cuenta con un grupo de más de un centenar de jóvenes papones que se encargan de realizar distintas actividades como excursiones y formaciones para los que llegan.

 

En Palencia, la Semana de Pasión se extiende al resto del año de la mano, precisamente, de las nuevas generaciones. Antes de la Semana Santa, los pequeños protagonizan una procesión infantil organizada por el Colegio Divino Maestro y se encargan de aprender sobre la celebración en una yincana preparada por la comisión de jóvenes cofrades. Entre éstos, está Álvaro Salan Asensio, que con 21 años ya es vocal de Juventud de la Cofradía de la Vera Cruz.

 

“Mi madre me cuenta que el primer chupa-chips lo comí mientras veía una procesión”, recuerda Salan, quien incide en que su familia no fue cofrade, por lo que su devoción no fue por herencia, si no que gracias a sus vecinos, que si lo eran, pudo disfrutar de las procesiones y la actividad cofrade de forma ajena hasta que se unió a una.

 

Ahora, se encuentra entre los miembros más activos y se encarga de llevar a cabo actividades como la yincana, con la que enseñan a los niños lo que significa ser de una hermandad y qué es ser cristiano.

 

El joven cofrade palentino Álvaro Salan. Fotografía cedida por Edu Sanz. 

 

El joven palentino también resalta la formación que hacen desde su cofradía en algunos centros educativos, a donde acuden a mostrar su actividad. “A los que quieran ser cofrades les diría que sí tienen ganas lo sean, que lo disfruten, es muy diferente vivir una procesión desde dentro, es una experiencia única, relata emocionado, para agradecer el valor que dan a las propuestas juveniles los mayores de las congregaciones.

 

“Hay niños que casi casi no andan y ya llevan su traje cofrade”, recalca, por su parte, José Adrián Cornejo, presidente de la Junta de Semana Santa de Salamanca. Al hablar de la cantera de su Semana de Pasión, Cornejo no puede ocultar su “alegría” al recordar la procesión de la Borriquilla, en la que, como detalla, los niños levantan sus palmas “al cielo” y las “hacen bailar” al ritmo del paso cuando entra en la catedral salmantina.

 

Además, en la capital charra, la juventud se involucra en procesiones como la del colegio María Auxiliadora, donde los alumnos de segundo de Bachillerato portan a su patrona  en una comitiva para conmemorar su día, fuera de la Semana de Pasión.

 

HEREDEROS DE LA ILUSIÓN

 

En Segovia, la Cofradía de la Asociación de los Exalumnos Maristas son “históricamente cantera de gente joven”, ensalza Juan de Miguel Gomáriz, su presidente. Veinte cruzados, niños de edades en las que hacen la primera comunión salen con su túnica gris, capa blanca, cordón rojo y lanza con la cruz de Santiago en las procesiones del Viernes de Dolores y el Jueves Santo. En concreto, las niñas acompañan al paso del Cristo de la Cruz a Cuestas y los niños al de la Virgen de las Angustias.

 

“En Soria las cofradías se nutren del grupo familiar, aunque hay de todo, los pequeños son los herederos de la ilusión de sus padres y abuelos”, resalta José Marcelo Reglero, el hermano mayor de la Junta de Cofradías de la capital soriana, quien asegura que todas las cofradías tienen “asegurada” la pervivencia gracias a su cantera.

 

Esta cantera se visibiliza, por ejemplo, en la banda infantil de las Siete Palabras, tal y como explica Reglero, quien celebra que las nuevas generaciones sean “activas” y sepan modernizar la celebración a partir de las redes sociales.

 

Con hábito de tela, cíngulo, capirote y medalla se adentran en la Semana Santa los niños del colegio Amor de Dios de Valladolid, que llevan más de cuatro años celebrando una procesión infantil en su patio.

 

En su particular cita cargan diferentes pasos para acompañar a una borriquilla de peluche, a Jesús  a su madre, todo ellos amenizado por una banda. “La primera vez salieron con bolsas de plástico”, recuerdan fuentes del centro.

 

La capital vallisoletana se convierte en epicentro de las canteras de la Semana Santa española este año, que acoge VIII Encuentro Nacional de Jóvenes de Hermandades y Cofradías del 15 al 18 de Octubre de 2020.

 

Valladolid logró ser elegida como sede de esta edición gracias a una candidatura promovida por Juventud Cofrade Valladolid, formado por varios jóvenes que buscan ensalzar la devoción de las cofradías vallisoletanas y transmitir un mensaje de unión y “cariño”, como explica el director de la organización, Javier Alonso Caramanzana.

 

Zamora no se queda atrás en el impulso de su cantera para asegurar la Semana de Pasión. “El Domingo de Ramos es el día de los niños, indudablemente”, apunta Isabel García Prieto, la presidenta de la Junta de Semana Santa.

 

La Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal a Jerusalén organiza la procesión de esta jornada, en la que los niños desfilan vestidos de hebreos  con sus ramas en mano. “De la Borriquita es de donde sale la cantera”, subraya Alberto La Fuente Valdés, el presidente de esta congregación.