La congregación rememora la muerte de Jesús en una procesión 'santo y seña' de Zamora

Imagen de la llegada de la Virgen de la Soledad a la iglesia de San Juan, final de la procesión.

Miles de cofrades protagonizan la procesión de Jesús Nazareno, llena de símbolos de la pasión zamorana: el 'baile' del 'Cinco de Copas', Thalberg, las sopas de ajo...

La procesión de Jesús Nazareno, más conocida como 'vulgo congregación' o la de las cinco de la mañana, ha cumplido con su papel en la Semana Santa y sus miles de hermanos regresan a casa tras la larguísima caminata que protagonizan. El desfile, uno de los más señalados de la Pasión zamorana, empezó a las 5 de la madrugada de este Viernes Santo y cerca de la una de la tarde ha terminado con la entrada de la Virgen de la Soledad en San Juan.

 

Por el camino, las icónicas imágenes y ritos vinculados a sus pasos como el baile del 'Cinco de Copas', las reverencias de sus doce pasos a la Virgen, las sopas de ajo en la avenida de las Tres Cruces y el trasiego de cerca de 9.000 cofrades vestidos con el hábito más espartano de la Semana Santa: túnica negra de percal, caperuz romo sin caparazón y cíngulo de esparto, además de una cruz negra que llevan en la mano.

 

La procesión. con fama de noctámbula por su hora de inicio, arranca a esa hora por la necesidad de cumplir con su cometido, que no es otro que evocar con sus numerosos pasos todas las estaciones de Cristo en su camino hacia el Calvario. Lo hace con una procesión tan maratoniana como la de la Vera Cruz que encabeza el popular 'Cinco de Copas'. Llamado así por la disposición de sus personajes, 'Jesús Camino del Calvario' está compuesto por cinco figuras: Jesús Nazareno, imagen de vestir de autor anónimo, donada a la Cofradía en 1.802; el centurión que guía la escolta, el sayón que tira de la cuerda y los soldados fueron tallados en 1.893 por el zamorano Justo Fernández.

 

A la salida de San Juan, miles de personas han contempla su tradicional 'baile' al son de la tradicional marcha fúnebre del compositor suizo Sigismund Thalberg, considerada, junto con el canto del Miserere, la música más representativa de la Semana Santa de Zamora. Al 'Cinco de Copas', paso titular, le acompañan La Caída (Ramón Álvarez, 1866), Redención (Mariano Benlliure, 1931), Las tres Marías y San Juan (Hipólito Pérez, 1971), Jesús Nazareno (Antonio Pedrero, 1999), La Verónica (Ramón Álvarez, 1885), La desnudez (José Mará Garrós, 1902), La Crucifixión (Ramón Álvarez, 1880), La elevación de la Cruz (Aurelio de la Iglesia, 1900), La agonía (Juan Ruiz de Zumeta, 1604), y la Virgen de la Soledad (Ramón Álvarez, 1886).

 

Todos ellos han hecho la tradicional reverencia en las Tres Cruces cuando la comitiva ha llegado a este punto de la ciudad para hacer su tradicional descanso, aderezado con sopas de ajo. Después han retomado su camino por toda Zamora para devolver los pasos al Museo de Semana Santa, salvo el de la Soledad, que ha sido el último y que descansa en el templo de San Juan, en plena Plaza Mayor. Fin de la procesión y estampida de cofrades por toda la ciudad vestidos todavía con sus túnicas negras.