La dimisión de Clemente abre un escenario inesperado

La dimisión el pasado jueves de Silvia Clemente como presidenta de las Cortes de Castilla y León, procuradora del PP y afiliada de esta formación, ha abierto una profunda herida en un partido hasta ahora acostumbrado a ganar las elecciones en la Comunidad exportando una imagen de aparente tranquilidad en sus filas.

 

No son buenos tiempos para el PP. La salida de Juan Vicente Herrera de la presidencia y su renuncia a seguir en la primera fila política abrió un inesperado duelo en primarias que ya mostró la diferencia de pensamientos y las distintas familias que habitan bajo las alas de la gaviota. Era normal que Fernández Mañueco, como secretario regional durante muchos años, ganase ese proceso porque se le supone al menos la habilidad de haber podido controlar el partido. Pero la candidatura de Antonio Silván ya fue un aviso de los nuevos tiempos que se venían encima.

 

Silvia Clemente ha explotado porque se siente traicionada. En su momento valoró sumarse a la carrera por presidir el PP de Castilla y León en la pugna que abrieron Silván y Fernández Mañueco. Pero finalmente aceptó la oferta de éste para integrarse en su corriente y adquirir importantes responsabilidades. A su cargo de presidenta de las Cortes, en la práctica la segunda autoridad en la Comunidad tras la presidencia de la Junta, se unía un protagonismo en el organigrama popular como número tres de la formación tras el presidente y el secretario general.

 

Pero el viaje ha sido corto y el clima estaba contaminado desde finales del pasado año. Silvia Clemente optó por expresar su desencanto con un adiós a modo de portazo. Un 'no aguanto más' que tendrá todas las interpretaciones del mundo, pero que va a tener una influencia indudable en el desarrollo de la campaña electoral para las elecciones autonómicas de mayo.

 

Silvia Clemente eligió la fecha de su adiós en la previa de dos actos importantes en las Cortes: la toma de posesión de los presidentes de los consejos de Cuentas y Consultivo, y la conmemoración del Día del Estatuto de Autonomía. Ruptura total para escenificar una marcha en medio de encuestas que auguran todas las combinaciones en la gobernabilidad de la Junta de Castilla y León y ponen en duda que el anhelo de presidir la Junta de Fernández Mañueco, para lo que lleva trabajando desde el partido todos estos años, pueda cumplirse.

 

La ex presidenta de las Cortes acumula una notable experiencia política como consejera y ese bagaje se puede convertir, también, en un curriculum abierto para su captación por otras formaciones. De momento, en su cabeza está poner espacio con un calvario personal que le abocó hasta esta inesperada dimisión. Pero que nadie descarte nada. La tormenta no ha hecho más que comenzar y, desde el jueves, el escenario electoral ha cambiado por completo.