La historia del cementerio San Atilano pone el 'toque zamorano' a la fiesta de Halloween

Halloween vuelve a ser la "Noche de los Santos" con un desfile por el centro de Zamora que recrea la lucha entre la vida y la muerte. Está inspirado en una epidemia de cólera que asoló la provincia alrededor del 1.800, a consecuencia de la cual construyó el cementerio de San Atilano.

La fiesta de Halloween volverá a ser este martes en Zamora la Noche de los Santos, con un original desfile que lleva por título "Zamora no está muerta, que estamos de parranda", que está inspirado en un acontecimiento histórico que sucedió alrededor del año 1800, cuando una epidemia de cólera asoló la provincia y las vicisitudes de nuestros ancestros ante aquella tragedia, que tuvo como consecuencia la construcción del actual cementerio de San Atilano.

 

El desfile partirá este martes a las 20,00 horas desde la plaza de la Marian hacia la Plaza Mayor y ha sido presentado este lunes en el Ayuntamiento por el concejal responsable del Cementerio Municipal, Chistoph Strieder, la concejala de Juventud, Soraya Merino, el promotor de la iniciativa y principal responsable de la organización como representante del establecimiento La Valenciana Shock, Vicente Bravo, y el autor de la imaginería, Gustavo Cabanas.

 

Si la tradición de Halloween, originaria de Estados Unidos, se ha convertido en una fiesta transcultural extendida a toda Europa, la iniciativa que se podrá en marcha este martes en Zamora es una reinterpretación adaptada a nuestra propia historia en la que no se utilizarán las imágenes tradicionales y la recreación de Halloween se trasladará a lugares que no son comunes. O lo que es lo mismo, en palabras de Christoph Stieder, "la utilización de un fenómeno cultural extendido a todo el mundo, adaptado a la historia, la cultura y la tradición de Zamora".

 

Entre 300 y 400 personas participarán en el desfile acompañando a los tres conjuntos escultóricos que representarán a las distintas partes del cortejo que componen la comitiva. La primera será una alegoría de la Vida en todo su esplendor; la segunda nos introduce en la enfermedad y la lucha entre la vida y la muerte; y la tercera recrea la construcción camposanto que surgió al otro lado del río como consecuencia de la epidemia de cólera. La mayoría de los participantes son jóvenes y también integrantes de las academias de baile de la ciudad, por lo que la concejala de Juventud animó a todos los jóvenes a que acudan a este singular iniciativa.

 

Se trata también de poner en valor nuestra historia y nuestra cultura, con la recreación de un acontecimiento casi desconocido pero que tuvo mucha relevancia y graves consecuencias en su época. Y entre las investigaciones llevadas a cabo para conocer los hechos Vicente Bravo recuerda los orígenes del Cementerio de San Atilano y como las familias que salían de la ciudad por el Puente de Piedra hacia Salamanca o los pueblos del sur de la provincia, transportaban entre sus aperos las piedras que se utilizaron para la construcción del camposanto.