La ilusión de Tábara se llama Leticia Rosino

El pueblo de la joven asesinada hace un año en Castrogonzalo la recuerda con una original idea: una feria de productos autóctonos. Romay o el chef Pedro Mario emocionan a los asistentes.

Hace pocos días se cumplió un año del fatal desenlace. Tras días de búsqueda, el cuerpo de Leticia Rosino era encontrando en un paraje de Castrogonzalo. La joven estaba muerta y sumía en una profunda conmoción a su pueblo natal, a Zamora y a toda España. Una mujer más víctima de una agresión. En Tábara el golpe fue muy duro. Leticia era natural de la localidad zamorana, una joven muy querida y con grandes lazos en el pueblo, que se echó a la calle para reivindicar su memoria. Las heridas siguen aún abiertas, quien sabe si para sus más cercanos llegarán a sanar, pero ahora Leticia Rosino es la ilusión con mayúsculas.

 

Así lo definía este sábado un gigante como Fernando Romay. El mítico exjugador de baloncesto es uno de esos personajes populares que hacen honor al cariño ganado durante años. Ha sido el invitado especial para el estreno de la I Feria El Mundo Rural de Leticia Rosino, una iniciativa muy original con la que su familia, Tábara y Zamora cambian la congoja por la ilusión. Romay fue quién acertó con la palabra en la emotiva inauguración de la que, él mismo deseó, sea la primera de muchas ediciones de un evento lleno de optimismo y buenas vibraciones.

 

El planteamiento es muy sencillo. Leticia Rosino era una enamorada de su pueblo y de su comarca, en la que no faltan grandes productos de la tierra y la artesanía. Justo esa ilusión que mueve a un mundo rural al que últimamente solo se le cuelgan malos augurios a cuenta de la expresión de moda, la 'España vaciada'. Y si provincias como la de Zamora se vacían no será por la falta de empuje de eventos como el de Tábara, que todavía este domingo se puede disfrutar.

 

Se han volcado todos los productores de la comarca y del rico sector agroalimentario de la provincia. Una treintena de estands con carnes, embutidos, los afamados quesos zamoranos, miel, caracoles, vino, cerámica, madera... hasta la primera ginebra zamorana. Todos perfectamente ubicados en el pabellón del municipio, engalanado para la ocasión, y con una zona exterior de terrazas muy concurrida gracias al magnífico clima del fin de semana.

 

La guinda la han puesto los invitados. Romay, un fenómeno, haciéndose fotos con todos y con un discurso muy suyo: simpático, divertido, profundo, sentido... Un 'crack', nadie lo podía haber hecho mejor. Su implicación con la causa y con los participantes, total. No era la primera vez que pisaba Zamora, solo hubo que ver su complicidad con el otro fenómeno del evento, el chef Pedro Mario de El Ermitaño de Benavente, muy emocionado y siempre tan optimista. Suya fue la 'fondue' de queso aspirante a Record Guinness, que elaboró junto con otros dos estrella Michelin como Víctor Gutiérrez de Salamanca y Juanjo de Cocinandos de León.

 

Los participantes en el evento colaboraban cediendo parte de los ingresos a la Fundación Leticia Rosino (algunos, decidieron cederlos íntegros) creada por la familia de la joven para mantener su memoria y luchar por uno de sus objetivos: el endurecimiento de las penas para los menores autores de delitos de extrema gravedad. El autor confeso del criment de la joven zamorana fue condenado a ocho años de internaiento y cinco sin poder a acercarse al pueblo.

 

El resultado ha sido de primera. Pabellón lleno, Tábara de fiesta anticipada, optimismo e ilusión. Porque la nueva ilusión de este pueblo será ya para siempre la memoria de Leticia Rosino.