La injustificable guerra de guerrillas con la sanidad rural

Consultorio médico en Rabanales. Foto: F. Oliva

Como derecho fundamental, la mejora de la atención sanitaria, y más en el mundo rural, debería ser cuestión de debate y consenso y no de controversia y desencuentro.

La gestión de la sanidad vive tiempos de cambio en Castilla y León. Este servicio, uno de los pocos que tiene marchamo de fundamental en la Constitución es básico para proporcionar, de manera universal, la garantía de sanidad y salud radicalmente necesaria para seguir con nuestra vida. Lo que hay ya lo conocemos, con pueblos a los que el médico llega días alternos y que se quedan sin galeno con sustituciones mal organizadas o imposibles. Eso ya lo tenemos, y no hay ninguna duda de que hay que cambiarlo. Pero hay que saber cómo.

 

El PSOE hace bien en alzar la voz contra el proyecto: tiene todo el derecho del mundo a estimar que no es lo que le conviene a los municipios de la Castilla y León rural. Y ha iniciado una campaña de presión acorde a sus convicciones. Nada que reprochar. La vigilancia es la tarea que esperan de los socialistas de Luis Tudanca los ciudadanos de la Comunidad, una vez que ganó las elecciones pero no pudo formar gobierno por el acuerdo PP/Ciudadanos. Para hay algo en lo que se equivoca: en hacer de esto trinchera política.

 

Por supuesto que Tudanca y todos los líderes socialistas provinciales pueden oponerse, y si consideran que el nuevo modelo es perjudicial su obligación es denunciarlo. En todos los órdenes que consideren y con toda la fuerza que decidan. Y eso incluye la mesa de trabajo que la consejera Verónica Casado ha convocado, y en la que ha sentado a todas las partes, y en la que los socialistas deben sentarse de buena gana, a poder ser, de manera inmediata.

 

Como ocurre con la educación o la violencia de género, la política y nuestros políticos deben evitar la tentación de equivocarse y dar la 'batalla' en cuestiones que no son de 'guerrilla'. Solo hay que ver lo retratados que quedan todos aquellos que lo hacen o lo han hecho, como Vox con los asesinatos de mujeres o el PP con su controvertida 'ley Wert'. La sanidad también debe estar al margen de esa guerra de trincheras y asentar su futuro en foros adecuados, los del diálogo.

 

Es ahí, además de en todos los campos que estimen, donde deben llevar sus propuestas para mejorar, modificar, 'torcer' o, llegado el caso, rechazar los necesarios planes de Sacyl para acabar con la actual situación de la sanidad regional. Si faltan médicos, deben decirlo ahí; si faltan medios, deben decirlo ahí; si se van a cerrar consultorios, deben decirlo ahí; si se va a obligar a los ciudadanos a peregrinar a los centros de salud, deben decirlo ahí. Fuera lo pueden seguir haciendo si quieren, pero también en la mesa de negociación.

Comentarios

Uy 02/12/2019 08:25 #1
Sanidad rural. Despropósito tras despropósito. Dejen morir los pueblos en paz.

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