La lluvia y la falta de mantenimiento "amenazan" al patrimonio: las manchas salinas se propagan por varios edificios
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La lluvia y la falta de mantenimiento "amenazan" al patrimonio: las manchas salinas se propagan por varios edificios

Eflorescencias en la Casa de las Muertes. (Fotos: Defensa del Patrimonio)

Estas manchas o eflorescencias aparecen cuando una roca pierde la sal que contiene. El resultado son 'lamparones' en las fachadas y, más grave, la fragilización y descomposición de la piedra. 

Las últimas lluvias caídas sobre Salamanca se han convertido en “una amenaza” para parte del abundante patrimonio de la capital, según denuncian en la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio. Ésta ha publicado una serie de mensajes en la red social Twitter alertando de las eflorescencias salinas que padecen diversos inmuebles fruto del “inexistente mantenimiento y vigilancia de nuestros monumentos”.

 

Las eflorescencias salinas aparecen cuando una roca se humedece mucho o durante mucho tiempo y después se seca. El agua absorbida por la exposición de la piedra al agua se evapora y  'arrastra' las sales del interior que 'cementan' la arena y "al perderse esas sales la roca se areniza y pierde consistencia". En ese momento “la piedra deja de ser piedra” porque al perder la sal “queda sólo la arena, sin capacidad aglutinante”. El resultado son manchas blanquecinas sobre los monumentos y, peor aún, la descomposición de las rocas afectadas. En algunos casos incluso "se ve la arena de las rocas que cae al suelo. En la Cueva de Salamanca es fácil de ver”, afirman desde Defensa del Patrimonio.

 

 

Salamanca está construida en piedra de Villamayor y las eflorescencias son "un desastre" que amenaza a los edificios históricos. ¿Cómo evitarlas? "Lo más fácil es con mantenimiento", explican los patrimonialistas. "Eso sería lo primero, pero en este caso no lo hay". Proponen limpiar o reparar los canalones cada seis o doce meses, sellar las juntas de los tejados... en definitiva, impedir que el agua de lluvia humedezca una sola zona del edificio. Según este colectivo, con eso bastaría para evitar la aparición de eflorescencias. En este sentido, recuerdan que a principios de año surgieron eflorescencias salinas en la Plaza Mayor porque un canalón estaba obstruido y la lluvia no se evacuaba bien.

 

Pero no siempre sucede así. Defensa del Patrimonio afirma que el ábside de la Catedral Vieja lleva "dos o tres años con manchas", que en el palacio de Anaya hay "lamparones" salinos y que el convento de Las Agustinas tiene un canalón "rajado" y la lluvia cae sobre uno de los escudos de la fachada. Uno de los casos más grave es la Casa de las Muertes, donde un sillar de la cornisa "está perdido, se ha perdido la labra que tenía. Se ven sólo trazos" de lo que había tallado porque la piedra se ha descompuesto. Creen que un canalón que discurre por dentro de la fachada podría tener una fuga y que de ahí vendrían las filtraciones y las eflorescencias.

 

 

Caso aparte es el Botánico, recuperado para el turismo y las visitas después de años abandonado a la intemperie y ahora "absolutamente expuesto a las inclemencias y otros agentes". Según Defensa del Patrimonio "es probablemente el bien más sensible a todo". La asociación afirma que ha hablado con "algunos arqueólogos", y que éstos les han comentado que "es triste verlo así, como la piedra se va deshaciendo".

 

Este colectivo pide a la Junta de Castilla y León que se implique más. Tiene competencias en patrimonio y debería "realizar inspecciones periódicas o imponérselas a los propietarios" para intentar acabar con este fenómeno.

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