La otra mirada del Sorteo de la Lotería de Navidad

Los niños de San Ildefonso atienden a los medios tras dar el Gordo de este año. J. MARTÍN
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Cómo es el sorteo desde dentro, las cosas que no se ven.

El Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad 2018 ya es historia. Durante algo más de cuatro horas desde cualquier punto de España se ha mantenido la ilusión de poder conseguir en un día lo que en muchos gracias a los suculentos premios que se ponían encima de la mesa, o lo que es lo mismo, en el bombo.

 

Pero en un día como hoy hay otras historias y situaciones que merecen ser contadas, como la de las numerosas personas que hacen cola desde la madrugada para acceder al patio de butacas para presenciar el sorteo, ya sea por primera vez o en una nueva ocasión tras visitar el Teatro Real en el pasado. Algo similar sucede en el caso de los periodistas, que esperan algo más de 30 minutos para acceder al recinto, previa comprobación de todo lo que se lleve. Una vez en el interior todo se va magnificando: el entorno, la ilusión, las ganas de vivir algo irrepetible o la esperanza de que algo imprevisto pueda suceder.

 

Bastantes bolas de los números o de los premios acabaron por los suelos debido a la emoción y las ganas de los niños de San Ildefonso que, un año más han cubierto el notable expediente. Cantaban los números y premios con su micro de corbata, para no usar el tradicional que se ve por televisión, y cuando se acercan a la parte frontal del escenario tienen unas marcas en el suelo para colocarse de forma correcta. Pero los nervios son traicioneros, Nerea, la primera niña que cantaba los números, se emocionó de tal forma que se quedó sin voz al cantar el primer premio pese a intentarlo en varias ocasiones. El agua acudió a su rescate, al igual que en el caso de Aroa Patricio en la cuarta tabla, debido a que sus nervios le pasaron factura.

 

Pero dejando a un lado estas anédcotas, hubo varios momentos importantes: el primero de ellos, el de los aplausos para la pareja formada por Wendy Laborde y Carlos Valenzuela (por sus ganas para nombrar los números y los premios), el segundo fue el momento en el que animaban a las niñas que cantaron el Gordo, Carla y Aya (protagonista el año pasado también), para que repitieran con más fuerza ese primer premio, y el último momento importante fue la comparecencia ante los medios de los cuatro niños que ayudaron a extraer el Gordo. Se mostraron mucho más tranquilos ante los medios de comunicación, que llegaron a estar por los suelos para poder preguntarles, y desearon que ese dinero de los premios lleguen a las familias que lo necesitan, eso sí que es tener corazón. Nos acordamos de los niños y niñas que cantan, pero no nos olvidamos de los que están detrás con la manivela para ayudar a extraer esos números, sin su trabajo nada de esto sería posible.

 

Otra de las miradas que no se debe olvidar en un día como hoy es la de las diferentes personas que con sus vestimentas aportaban la nota de color en un largo sorteo. Era el caso de dos chicas de Huelva que repetían por segunda vez enfundadas en su distintivo de conductoras noveles para poder desplazarse a la capital, el de unas duendecillas violetas que no perdían detalle al igual que los hombres de hojalata (cara incluida) que se encontraban en las primeras filas, o el de los muchos, muchos sombreros realizados con billetes para atraer la suerte. No faltaron disfraces como los de los obispos o reyes, Spiderman o el Grinch, así como el de unas bolas humanas que querían ser ellas las protagonistas o el de unos buenos amigos que nos deseaban feliz año 2019 con un ritual muy particular. Y una persona llamó la atención del que les habla ya que iba enfundado en la camiseta del Real Valladolid: su nombre es Carlos, su familia es valenciana y vallisoletana y había estado en el sorteo en más ocasiones. Veremos a ver si tal y como dijo comentó, renovará vestuario para actualizar la camiseta a los tiempos que corren en el equipo blanquivioleta al que vio "bien, pero nos falta un poco más de fuerza arriba".

 

Una vez extraidos los principales premios, y tras más de cuatro horas, se pone fin al sorteo, pero no al trabajo ya que los diferentes componentes de las Mesas de Presidencia han continuado tras el sorteo observando y cotejando que todo coincide y se haya realizado correctamente para poder ver al día siguiente, como muchos hacemos, si nos ha tocado algo en la pedrea o no.

 

 


 

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