La USAL abre el programa de ayudas para realizar acciones de cooperación para el desarrollo

La convocatoria del Servicio de Asuntos Sociales cierra su plazo de presentación de solicitudes el 17 de enero y su dotación máxima por proyecto es de 8.000 euros.

El Servicio de Asuntos de Sociales de la Universidad de Salamanca ha abierto la XII convocatoria de ayudas para realizar acciones de cooperación universitaria para el desarrollo social. Así, según han apuntado desde la institución académica, el plazo de solicitudes estará abierto hasta las 14 horas del próximo 17 de enero.

 

Este programa cuenta con una dotación de 20.000 euros, de los que la máxima financiación por proyecto es de 8.000 euros. La subvención está financiada exclusivamente por el Fondo de Cooperación de la Universidad, que se nutre con las campañas 'Euro Solidario', con las que los estudiantes donan un euro desde su matrícula, y en la que participan el personal de administración y servicios (PAS) y el personal docente e investigador (PDI) contribuyendo con el 0,7% de su nómina; además de aportaciones puntuales de particulares y distintas iniciativas, como la comida solidaria de la Feria de Bienvenida.

 

"Las propuestas presentadas deberán contribuir directamente a la promoción del desarrollo integral de las personas, colectivos y comunidades de los países empobrecidos en los que se ejecuten; y su realización se desarrollará en colaboración con un socio o contraparte en el país destinatario", han explicado desde la USAL.

 

A partir de 30 días hábiles, tras la finalización del plazo de presentación de solicitudes, la comisión evaluadora hará pública su resolución. "El SAS establecerá un sistema de contactos periódicos con las personas responsables de los proyectos financiados, con el objetivo de garantizar un adecuado seguimiento de los mismos durante su ejecución. Posteriormente, el responsable del proyecto deberá presentar un informe final y la justificación de los gastos realizados mediante las correspondientes facturas originales", afirman.

 

Proyectos financiados de la convocatoria de 2018

 

En la XI convocatoria de ayudas para realizar acciones de cooperación universitaria para el desarrollo se seleccionaron tres proyectos desarrollados durante el año 2018.

 

El primero de ellos fue propuesto por Jesús María García Gago, profesor del Departamento de Construcción y Agronomía de la Escuela Politécnica Superior de Zamora. Su idea, realizada en colaboración con el Ministerio del Interior Saharaui y la ONG Acción Norte, consistía en la construcción de 12 edificios destinados a la administración de cada uno de los barrios de la Wilaya de Borjador (Tinduf, Argelia). Las edificaciones que se han construido tendrán una doble función: por un lado, servirán para el almacenaje y reparto de la ayuda humanitaria y, por otro, funcionarán como edificio administrativo para la coordinación de los servicios de bomberos.

 

El segundo de ellos fue dirigido por Ana María Calvo Bueno, profesora del Departamento de Derecho del Trabajo y Trabajo Social en la Facultad de Ciencias Sociales. Su proyecto, en la que la contraparte es la Asociación Fundación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal de El Salvador (CORDES), y en el que colabora con tres estudiantes de la Universidad en el marco de las BECAS MAS, es la continuación de uno ejecutado en el año anterior. Esta iniciativa consistía en la implementación de acciones de participación y movilización de las mujeres, que promovieran su toma de decisiones y pudieran provocar un aumento del presupuesto para la ejecución de políticas de género en estos territorios.

 

El tercero y último de ellos fue presentado por Jaime Chávez Chamorro, estudiante portavoz de un grupo de alumnos de la Facultad de Geografía e Historia. Su plan, en colaboración con la Organización Juvenil del Frente Polisario (UJSARIO), pretendía impulsar la educación musical dentro de los programas educativos de las madrazas de Smara, Boujador, Dahkla, El Auín y Auserd (campos de refugiados saharauis en Tinduf, Argelia). El equipo del proyecto organizó actividades variadas y clases prácticas musicales, tanto para los estudiantes como para los docentes, con los que intercambió aspectos metodológicos de esta materia, para ayudar en la educación emocional de los niños y niñas, utilizando instrumentos y técnicas de música adecuadas a la cultura saharaui.

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