La vida al otro lado del Alzheimer: "Asumir que tú padre va a perder parte de su esencia es durísimo"
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La vida al otro lado del Alzheimer: "Asumir que tú padre va a perder parte de su esencia es durísimo"

Ana y Pepi, la hija y mujer de Jesús, afectado por Alzheimer en Salamanca (Foto: T. Navarro)

Pepi y Ana son madre e hija. Desde hace casi cinco años cuidan de Jesús, su marido y padre respectivamente, que sufre la enfermedad de Alzheimer. Dan especial importancia a un diagnóstico precoz y a la realización de terapias cognitivas para ralentizar la enfermedad.

Son las diez de la mañana y Pepi Gómez abre a destajo sus sentimientos y emociones para mostrar cómo le cambió la vida desde que su marido fuera prisionero de las garras del Alzheimer. Sentada en una butaca de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer en Salamanca relata con fortaleza como fue el inicio de esta terrible enfermedad. 

 

"Comenzó a tener cambios muy bruscos en su comportamiento", algo que hizo que saltaran todas las alarmas ya que Pepi no 'venía de nuevas', "habíamos vivido antes la misma enfermedad con mi suegra", lamenta, aunque reconoce que han sido "dos experiencias muy distintas".

 

Se sentó a hablar con sus tres hijos, una de ellas presente en esta entrevista y directora de la asociación, Ana Iglesias. "Les dije que algo estaba pasando con su padre y nos vinimos hasta AFA Salamanca, la psicóloga nos fue diciendo todo aquello que necesitábamos". Da especial importancia al diagnóstico precoz, "cuando supimos los resultados ya llevábamos casi ocho meses acudiendo a la asociación". 

 

Jesús le detectaron la enfermedad de Alzheimer con 66 años y gracias a la atención individualizada del centro "todavía puede hacer una vida más o menos normal, la enfermedad no ha avanzado muy rápido". Cuando se enteraron fue "muy duro, no podía dejar de pensar en lo que se nos venía encima".

 

Su día a día es seguir una rutina, "lo preparo, se viene al centro y a medio día vuelve sólo, al menos, de momento ya que vivimos por aquí cerca. Después comemos, por la tarde salimos de paseo después de echarse la siesta y por la noche cenamos y vemos la tele. Su peor problema llega a la hora de acostarse". 

 

Jesús es consciente de la enfermedad que tienepero su mujer dice tener "una espinita porque nunca he podido hablar sobre ello con él. No sabemos si es consciente de los fallos que tiene pero desde el principio sabe lo que pasa, no puede ir engañado a ninguna parte. Lo que no podemos es dejarle sólo en sitios que no conoce o hacer recorridos largos que no transita diariamente". 

 

Sin duda, la enfermedad "va lenta". Está "más o menos igual que al principio". Su hija Ana reconoce que lo que ha aprendido a lo largo de este tiempo es a "disfrutar más del tiempo y de su padre, sin dramatismos, pero con apoyo de médicos, psicólogos y el centro. Asumir que tú padre va a perder parte de su esencia es durísimo". 

 

Pepi que se encuentra cuidando de Jesús las 24 horas al día. Acude a grupos de terapia, de hecho, participa activamente en ellos. Nos ayudamos los unos a los otros, nos desahogamos... intentamos evadirnos y ayudar a otras familias", porque los costes psicológicos de los cuidadores son enormes.

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