Las cofradías, autoridades, la diócesis y los zamoranos despiden a su obispo en la Catedral

Entierro del Obispo en la catedral de Zamora.
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Gregorio Martínez, fallecido el viernes, ha sido enterrado en el trascoro de la Catedral, donde había pedido ser inhumado. El presidente de la Conferencia Episcopal desvela que sufrió un agresivo cáncer además de sus dolencias de riñón.

Zamora ha despedido este lunes a su obispo, Gregorio Martínez Sacristán, que falleció el pasado viernes. Las exequias han estado presididas por el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, que en su homilia ha revelado que, además de sus conocidos problemas renales, el prelado había padecido, en los últimos tiempos, un cáncer avanzado y "agresivo" que ha precipitado su muerte a los 72 años de edad.

 

"La cruz de la enfermedad" y el deseo de que la diócesis tenga "pronto" un nuevo obispo han marcado las palabras de Blázquez en la Catedral de Zamora, donde se ha oficiado el funeral por Gregorio Martínez, y también la inhumación del cuerpo del obispo, que ha sido enterrado en el trascoro de la seo, el lugar en el que él mismo había manifestado que quería que descansaran sus restos.

 

Antes, a eso de las 11.30 de la mañana, han comenzado las exequias con el traslado de los restos mortales del obispo desde la iglesia de San Ildefonso hasta la Catedral. Los presidentes de las cofradías de Semana Santa de Zamora y los sacerdotes de la diócesis han sido los encargados de dar los últimos relevos hasta introducir el féretro en el templo.

 

Allí se han congregado también numerosos fieles, que han acompañado a los familiares y a los responsables de la jerarquía eclesiástica. Al funeral, aparte de Ricardo Blázquez, han acudido varios obispos, el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y el expresidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela.

 

En el propio templo se han instalado varias pantallas para que los fieles pudieran seguir una ceremonia que ha concluido pasada la una de la tarde y que ha servido para despedir a "un hombre sereno en las formas y firme en las convicciones", según le ha definido el vicario general y administrador diocesano, José Francisco Matías Sampedro.