Las débiles lluvias no se notan en los pantanos zamoranos: las reservas siguen bajo mínimos

El puente de la Estrella, sobre el embalse del Esla, totalmente vacío en una imagen de octubre.

Los embalses zamoranos casi no notan las lluvias y tienen prácticamente las mismas reservas de agua que hace una semana tras las escasas lluvias de los últimos días. La situación sólo se solucionará con lluvias intensas o con nieve en las cabeceras.

Las lluvias de esta semana llegaban como una pequeña esperanza para mejorar las reservas de agua, tan necesarias para asegurar el uso agrario, el suministro humano y hasta la calidad del aire que respiramos, muy disminuida en los últimos meses. Sin embargo, han sido claramente insuficientes y efímeras, y habrá que esperar a que se repitan: de momento, las previsiones para la próxima semana llegan, de nuevo, sin lluvia en el horizonte. Quien pensara que la falta de agua se podía solucionar pronto, era muy optimista después de meses de sequía.

 

El agua que ha caído ha sido muy escasa. Las lluvias llegaron el domingo a la capital y ya se han marchado, aunque para este sábado hay previsión de alguna precipitación. En cuatro días han caído menos de cinco litros por metro cuadrado en Zamora, y en la zonas que han recibido más agua también ha sido poca: en Villardeciervos poco más de diez litros, en Benavente cinco, en Sanabria 16,6, en Alcañices 9,4 litros en una semana, 21,8 en Villadepera...

 


El resultado es que la totalidad de los embalses de los que hay datos en la provincia se han quedado casi como estaban. Cernadilla está con 26,52 hm3, menos que hace una semana; Valparaíso tiene 128,51 hm3 por los 134 de hace siete días; Agavanzal 30,74 hm3 por los 28 de la semana pasada, el único que mejora; el Esla, que está en niveles mínimos, 104,81 hm3 que son lo mismo que hace una semana; Castro 24,00 hm3 por los 23 de hace una semana; y Villacampo 57,49 hm3 por los 56 de hace siete días.

 

Pero, ¿por qué no mejoran los embalses? Es cierto que ha llovido poco, pero es que además la situación de partida era de mínimos. Los expertos apuntan que, para empezar, es necesario que llueva en las cabeceras de los ríos y que lo haga con intensidad; a estas alturas, casi la única esperanza es que nieve, que es cuando los embalses se llenan. Así que parece que habrá que esperar todavía para volver a ver agua en los embalses salmantinos.
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