Las vías del AVE ganan terreno hasta Pozuelo de Tábara y ven circular los primeros trenes de material

Alto ritmo de trabajo en la línea de alta velocidad: postes, catenarias, plataforma, placas y carriles están completos en una cuarta parte del recorrido en sólo tres meses.

Adiós a la curva de Valderrey

 

Durante julio está prevista la entrada en servicio de la línea férrea convencional entre el segundo túnel de Valorio y la base de montaje de La Hiniesta, lo que dejará fuera de servicio la curva del trazado actual, que se desvía hacia la derecha por Valderrey, pasa por debajo de la autovía A-11 y se vuelve a unir al trazado convencional en este municipio.

La línea de alta velocidad entre Zamora y Pedralba, que tiene que estar terminada antes de que acabe 2018, está en plazo para cumplir sus objetivos. En poco más de tres meses, hay más de 30 kilómetros de vías puestas, un tercio de los algo más de 111 kilómetros de que consta el trazado que llevará el AVE a las puertas de Sanabria. De hecho, se ha llegado más allá de Pozuelo de Tábara y parece factible que las vías estén puestas a tiempo ya que el terreno es bastante favorable.

 

El objetivo del ministerio de Fomento es inaugurar este tramo a finales de 2018 y así reducir entre 30 y 40 minutos el tiempo de viaje en los trenes que unen Madrid con las ciudades gallegas, un tiempo que podría ser todavía más corto si entra en servicio el ERTMS de los tramos en servicio del AVE gallego, lo que permitiría a los Alvia alcanzar su velocidad máxima, de 250 kilómetros por hora, en vez de los 200 a los que etá limitada su circulación cuando lo hacen bajo el control del ASFA digital.

 

Según ha podido comprobar TRIBUNA de Zamora, el ritmo de trabajo es alto, hasta el punto de que hay máquinas y operarios trabajando en sábado. A día de hoy, buena parte del trabajo está terminado o en marcha. El tendido de vía empezó el pasado día 8 de marzo. Hace tiempo que la plataforma está terminada y que se ha empezado a poner la estructura aérea que sujeta la catenaria; también está operativa ya la subestación que dará suministro eléctrico a la línea. En octubre se compraron los 110 kilómetros de vías necesarios, 1.600 barras de 270 metros de longitud cada una, para un total de más de 430 kilómetros.

 

Estos son los necesarios para el tendido de vía que se está haciendo. Primero se pone la base de balasto, que se almacena en la base de La Hiniesta, y de la que se ha hecho acopio en terrenos frente a la subestación próxima a Pozuelo. Sobre esa base hace semanas que se están colocando las placas, que llegan más allá de Tábara. Y sobre las placas, el tendido de las vías, en doble vía en este tramo. Hasta las proximidades de Pozuelo, la línea está completa: están puestos los postes que sujetan las catenarias, el balasto sobre la plataforma, las placas y los dos tendidos de vía: son más de 30 kilómetros de los 110 de trazado. Además, la aplicación de balasto, la instalación de postes para la electrificación de la línea y la colocación de placas están terminados más allá de Tábara y en breve se empezará a tender vía.

 

El ritmo de suministro de carril está programado a razón de tres trenes carrileros semanales, con capacidad para 30 barras de 270 m de longitud cada una. En total, se precisan 26.000 toneladas de carril para el tramo Zamora-Pedralba en vía doble, que se recibirán mediante 54 trenes carrileros (1.600 barras en total). Algunos de ellos ya se pueden ver circulando, igual que trenes con otro material. En este tiempo, y según la previsión, han tenido que llegar casi 40 trenes carrileros con las vías necesarias.

 

Los trenes carrileros entrarán en la Base de Montaje de La Hiniesta en horario nocturno para no alterar el servicio ferroviario de la línea convencional Zamora-Ourense. El carril se descargará durante el día mediante los nuevos pórticos recientemente instalados en dicha Base. Allí, serán acopiados en la losa de hormigón armado construida al efecto.

 

El subtramo de Zamora a Pedralba de la Pradería, de 111,3 km, es el más largo del tramo Zamora-Lubián, que a su vez es el más largo de la línea Madrid-Galicia y discurre desde el centro hasta el extremo noroeste de la provincia de Zamora, en un nuevo trazado independiente de la línea convencional Zamora-A Coruña y al este de la misma. Tras salvar el embalse de Ricobayo discurre luego por terrenos llanos junto a la sierra de la Culebra. El terreno se vuelve más abrupto en el entorno de Puebla de Sanabria, con un trazado a media ladera que obligará a construir pequeños túneles hasta enfrentarse con la Portilla del Padornelo, que da acceso al valle de Lubián, ya lindando con Galicia.