Los 100 años de zamoranos en Cuba, en un libro
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Los 100 años de zamoranos en Cuba, en un libro

Presentación del libro sobre la inmigración zamorana en Cuba.

La Diputación edita el libro 'La Colonia Zamorana de Cuba: historia, presente y futuro' para rendir homenaje a los 100 años de relación entre la provincia y la isla. 

La Diputación Provincial de Zamora ha presentado el libro "La Colonia Zamorana de Cuba: historia, presente y futuro" en el que se informa de las distintas etapas por las que ha pasado esta asociación a lo largo de los 100 años de vida que cumplirá en octubre del próximo año.

 

El libro, editado por la institución provincial y escrito por  María Antonia Fernández y Sergio Rabanillo, personas familiarmente muy vinculadas a la propia Colonia Zamorana, y por el historiador Juan Andrés Blanco, conocedor de los aspectos de la emigración de la provincia, se ha editado para conmemorar este aniversario y para dejar impresa una breve historia de lo que ha supuesto esta asociación ya centenaria.

 

El libro recoge los acontecimientos más destacados vividos por la asociación desde su fundación en el año 1916 en que celebran su primera asamblea y después de haber recibido el estandarte provincial enviado desde Zamora. A través de sus páginas se puede descubrir el desarrollo y crecimiento de esta colonia, que ha ganado peso específico a lo largo de las décadas en La Habana.

 

Un total de 950 ejemplares, de los 1.500 editados, han sido enviados en el último contenedor que la propia Diputación ha remitido a La Habana junto con ropa y calzado, medicinas, material de diverso tipo y vino donado por distintas bodegas de las denominaciones de origen de la provincia y que servirán para acompañar los actos especiales de conmemoración que tendrán lugar en el mes de octubre del próximo año.

 

 

UNA HISTORIA APASIONANTE

 

En la primera etapa, tal y como señaló Juan Andrés Blanco, la colonia se crea dentro del centro castellano con el objeto de mantener la vinculación de los zamoranos con su tierra de origen que han emigrado a Cuba, "en número de 30.000 desde que se tienen estadísticas y que ya a principios de siglo EE.UU. censa en más de mil". Con el objeto asistencial a los propios zamoranos residentes en Cuba, la Colonia vive años de auge que se detienen a finales de los años veinte con la gran crisis y se complican en el tiempo con la guerra civil española y la segunda guerra mundial. "Sin embargo, la Colonia mantenía profundos vínculos con la provincia como lo reflejan las actas con envíos de ayuda económica cuando había incendios o inundaciones en pueblos o cuando la tragedia de Ribadelago", señaló Juan Andrés Blanco.

 

La segunda etapa importante fue descrita por Sergio Rabanillo, presidente durante largo tiempo y representante de una familia estrechamente vinculada a la historia de la Colonia Zamorana. Según Rabanillo en los años 80 la asociación de emigrantes estaba en un momento crítico con una directiva nonagenaria y que languidecía en cuanto a actividades. La presencia del zamorano Ángel San Juan como agregado en la embajada española en La Habana y de un cónsul zamorano permitió relanzar la colonia. Ya con la presencia y decidido apoyo de la Diputación y el contacto con el historiador de La Habana, tal y como explicó Sergio Rabanillo, se consiguió pasar "de ser la colonia de la cola de las del centro castellano a ser la colonia de referencia". 

 

Como ejemplo, del resurgir de la asociación indicó que se había pasado de 10 zamoranos localizados en la isla en el año 1980 a más de 100 en el año 2000 y hasta llegar a los más de 900 socios en la actualidad desde el centenar en los años ochenta, incluyendo hijos de zamoranos que han podido obtener la nacionalidad española tras la Ley de la Memoria Histórica.

 

Finalmente, todos estuvieron de acuerdo en que la consecución de una sede en el centro histórico de La Habana, el calendario de actividades de la colonia que ha pasado de realizar 4 al año en la década de los noventa a las once mensuales actualmente y la labor asistencial  y cultural que se lleva a cabo con los socios no habría sido posible sin el apoyo de las instituciones tanto cubanas como españolas pero especialmente de la Diputación de Zamora incluyendo sus operaciones Añoranza y Raíces.