Los humidificadores: ¿realmente son útiles?

Humidificador (Foto: E. P.)

El hecho es que siempre se ha creído que la inhalación de vapores o 'vahos' (de eucalipto, otras plantas aromáticas o agua) representan un eficaz remedio contra las enfermedades respiratorias

Los humidificadores se utilizan para aumentar la humedad del aire ambiente que se respira. Sin embargo, en condiciones normales, salvo en aquellos hogares con ambientes muy resecos, no son necesarios a pesar de la creencia popular de que pueden aliviar la mucosidad de los más pequeños.

 

El hecho es que siempre se ha creído que la inhalación de vapores o 'vahos' (de eucalipto, otras plantas aromáticas o agua) representan un eficaz remedio contra las enfermedades respiratorias. "La industria ha sacado partido de esta costumbre y ha puesto en el mercado gran variedad de humidificadores fáciles de usar. Sin embargo, ninguno de los estudios realizados sobre el tema ha podido respaldar la utilidad real de los humidificadores", advierte la Asociación Española de Pediatría.

 

En este sentido, en una entrevista con Infosalus, el jefe de Pediatría de los hospitales Vithas Nisa en Valencia y Castellón Javier Miranda alerta de la costumbre asentada de los humidificadores para cuando los niños tienen catarros, aunque con la humedad de las casas y los sistemas de calefacción de los hogares normales dice que estos no son necesarios.

 

De usarlos, sólo en casos de gran congestión nasal, el especialista los ve convenientes en ambientes muy resecos. "Todo lo que sea aumentar el vapor puede ayudar a que las secreciones sean más fluidas. En el caso de que haya muchos mocos de vías nasales altas mantiene los mocos más fluidos. En caso de bronquitis las partículas de vapor pueden provocar broncoespasmos o ciertas complicaciones", advierte.

 

De usarlos, sólo en casos de gran congestión nasal, el especialista los ve convenientes en ambientes muy resecos. "Todo lo que sea aumentar el vapor puede ayudar a que las secreciones sean más fluidas. En el caso de que haya muchos mocos de vías nasales altas mantiene los mocos más fluidos. En caso de bronquitis las partículas de vapor pueden provocar broncoespasmos o ciertas complicaciones", advierte.

 

El objetivo del humidificador: reducir la sequedad del aire para movilizar la mucosidad, y disminuir la obstrucción nasal en catarros, laringitis, o también en sinusitis y bronquiolitis. "Sin embargo, no está demostrado que sirvan para aliviar los síntomas de estas enfermedades. Antes de comprar un humidificador sería aconsejable comprobar la humedad ambiental de la casa a través de un higrómetro. Si la humedad ronda entre 40-60% no hace falta el humidificador", explica.

 

LOS PELIGROS DEL HUMIDIFICADOR

Además, la AEPAP alerta de que algunos riesgos de su uso, como las quemaduras, al tratarse de vaporizadores calientes; o la fiebre, infecciones respiratorias o el broncoespasmo. "Por la colonización de los reservorios por bacterias y hongos (con los humidificadores ultrasónicos)", advierte.

 

A su vez, señala que está contraindicado en niños con asma o rinitis alérgica ya que "los humidificadores son fuentes potenciales de aeroalérgenos (sustancias que están en el aire y pueden precipitar una crisis respiratoria)". Además, avisa de que los ambientes húmedos (humedad relativa superior al 50-60%) favorecen el crecimiento de ácaros de polvo y de hongos; ambos importantes desencadenantes del asma.

 

RECOMENDACIONES PARA SU USO Y MANTENIMIENTO

Por ello, el responsable de la unidad de pediatría de los Hospitales Vithas Nisa advierte de la importancia de mantener siempre limpios estos aparatos. "En caso de tener que usarlos sí se recomienda una limpieza adecuada para que no sean una fuente de patógenos. Hay que usarlos únicamente con agua, y no ponerles sustancias irritantes como eucaliptus que pueden irritar las vías respiratorias", advierte.

 

A su vez, desde la AEPAP recomiendan.

1. Usarlos sólo cuando las circunstancias lo aconsejen.

2. Aportar la humedad adecuada para las condiciones ambientales existentes.

3. Desconectar el aparato antes de su manipulación.

4. Cambiar diariamente el agua del reservorio. Usar agua destilada.

5. Limpiarlos cada 3 días. Vaciar el reservorio y usar un cepillo o estropajo para ello. Eliminar cualquier resto depositado. Secar bien todas las superficies.

6. Seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a productos de limpieza y desinfectantes. En su ausencia, usar agua oxigenada para limpiar las superficies en contacto con agua. Si se emplean detergentes aclarar varias veces para evitar la dispersión de productos químicos durante su uso.

7. Mantener los vaporizadores calientes fuera del alcance de los niños. El vapor y el agua hirviendo pueden causar quemaduras.

8. Evitar que las superficies de alrededor del aparato estén húmedas o mojadas. Si esto ocurre, disminuir el volumen de humidificación. Si no es posible, usar el dispositivo intermitentemente.

9. Antes de guardar el humidificador, limpiarlo y secarlo bien. Disponer de recambios desmineralizados. Guardar en un lugar seco. Antes de volverlo a usar, limpiar de nuevo.

 

"No hay pruebas concluyentes que justifiquen la utilización habitual de los humidificadores en el tratamiento de las enfermedades respiratorias de los niños. Podría estar indicado en casos seleccionados de rinofaringitis (para el alivio de la obstrucción nasal), aunque no hay estudios que lo avalen. Se recomienda siempre consultar al pediatra", aconsejan desde este organismo.

 

Igualmente, sostienen que la humidificación ambiental no está indicada en el asma bronquial, ni tampoco en el tratamiento de las infecciones respiratorias de las vías bajas. "En caso de usar la humidificación ambiental son preferibles los humidificadores que producen vapor de agua frío o vapor a temperatura ambiente (por el menor riesgo de provocar lesiones por calor). Hay que evitar vapores de eucalipto, mentol u otros olores fuertes", concluye AEPAP.