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Luz y Vida cumple con su tradicional homenaje a los que no están

La cofradía, ya recuperada tras años convulsos, celebra su procesión desde la Catedral y con paso por el cementerio este Sábado de Pasión, que ocupa en exclusiva.

La Hermandad Penitencial de Nuestro Señor de Luz y Vida protagoniza este sábado en exclusiva en Zamora, ya con la normalidad en sus filas tras años de polémicas. La comitiva se cita a las 20.00 horas en el atrio de la Catedral para hacer su oración y después se encamina hacia su recorrido tradicional. Con el barandales delante, estandartes y una corona, salen buena parte de los 700 integrantes de una comitiva mermada en los últimos años por las divisiones internas, pero que ciertamente se ha recuperado. El itinerario completo de esta procesión y del resto de las de la Semana Zanta de Zamora se puede consultar en este LINK.

 

 

La Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús de Luz y Vida protagoniza la única procesión del sábado por su habitual recorrido, que une la catedral con el cementerio de San Atilano, donde hará su ofrenda antes del regreso al templo de salida. La hermandad, creada en 1988, se recupera de una etapa convulsa. Desde 2013 ha estado envuelta en la polémica, ya que aquel año salió por primera vez sin sus tradicionales andas, con las que 50 cargadores llevan un trono sobre el que descansa la imagen de Jesús, Luz y Vida, que descansa todo el año en la capilla de San Nicolás de la Catedral. El 2013 se resolvió sacando el paso en una mesa prestada, y se siguió en la provisionalidad hasta que en 2016 se recuperó la normalidad con el 'desfile de la reconciliación'.

 

La hermandad tiene como fin hacer un homenaje a todos los que hicieron posible la Semana Santa zamorana, por eso lleva hasta el cementerio su procesión. En el desfile, los hermanos visten túnica y capucha monacal blanca, portando un farol eléctrico entre sus brazos. La hermandad hará, en todo caso, su habitual recorrido desde la Catedral; tras el acto de oración, la procesión parte en dirección al cementerio de San Atilano, donde celebra el acto de ofrenda-oración, momento en el que actúan el cuarteto musical y el coro de la hermandad para interpretar 'De profundis'. Después, inician el camino de regreso al templo de origen.