Luz y Vida hace el desfile de la reconciliación

Las aguas vuelven a su cauce en Jesús Luz y Vida, que sale con las andas de la polémica y deja atrás una etapa convulsa.

Jesús Luz y Vida ha protagonizado esta tarde lo que podríamos denominar el desfile de la reconciliación. Tras dos años convulsos, la cofradía ha salido a la calle con buena parte de los hermanos que amenazaron cisma y con el elemento que estuvo a punto de causarlo, las andas originales. La comitiva se ha citado, como siempre, a las 20.30 horas en la Catedral para hacer su uración y después se ha encaminado hacia su recorrido tradicional. En el patio de la Catedral se podía ver la antigua estructura, forrada y con medio centenar de hermanos a sus brazos. Con el barandales delante, estandartes y una corona, han ido saliendo los integrantes de una comitiva ciertamente todavía mermada.

 

 

 

 

La Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús de Luz y Vida protagoniza la única procesión del sábado por su habitual recorrido, que une la catedral con el cementerio de San Atilano, donde hará su ofrenda antes del regreso al templo de salida. La hermandad, creada en 1988 se recupera ahora de la dimisión de un presidente y este ha sido su primer desfile bajo la normalidad. Desde 2013 ha estado envuelta en la polémica, ya que aquel año salió por primera vez sin sus tradicionales andas, con las que 50 cargadores llevan un trono sobre el que descansa la imagen de Jesús, Luz y Vida, que descansa todo el año en la capilla de San Nicolás de la Catedral. El 2013 se resolvió sacando el paso en una mesa prestada, y se siguió en la provisionalidad hasta que hace unos meses se recuperó la normalidad.

 

La hermandad tiene como fin hacer un homenaje a todos los que hicieron posible la Semana Santa zamorana, por eso lleva hasta el cementerio su procesión. En el desfile, los hermanos visten túnica y capucha monacal blanca, portando un farol eléctrico entre sus brazos. La hermandad hará, en todo caso, su habitual recorrido desde la Catedral; tras el acto de oración a las 19.30 horas, la procesión parte en dirección al cementerio de San Atilano, donde celebra el acto de ofrenda-oración, momento en el que actúan el cuarteto musical y el coro de la hermandad para interpretar 'De profundis'. Después, inician el camino de regreso al templo de origen.