Luz y Vida sale a la calle bajo mínimos
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Luz y Vida sale a la calle bajo mínimos

La hermandad de Nuestro Señor Jesús de Luz y Vida hace su tradicional desfile entre la Catedral y el cementerio de San Atilano con retraso y formando con un tercio de sus hermanos. La fractura interna por la polémica de las andas deja a su paso casi solo.

La Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús de Luz y Vida ha trasladado a su desfile de este sábado su interminable crisis interna, que se ha hecho patente en las calles. Con un llamamiento por parte de un sector de la hermandad para no acompañar esta tarde al paso, la polémica por las andas originales de la talla titular ha conseguido mermar el respaldo a la procesión anual.

 

Prevista para las 20.00 horas, la comitiva ha partido con retraso por culpa del boicot planteado por la facción que ha impulsado la denuncia por la presencia de unas andas no originales de la pieza principal, una polémica que tiene enredada a la cofradía desde hace ya demasiado tiempo. Hoy ha mermado su presencia en la calle porque a la hora de hacer su habitual recorrido, que une la catedral con el cementerio de San Atilano, solo un tercio de los hermanos dados de alta han acudido para sacar a Jesús de Luz y Vida, la talla de Hipólito Riesco, cuya familia impulsa la denuncia contra la directiva anterior y actual de la cofradía.

 

La hermandad tiene como fin hacer un homenaje a todos los que hicieron posible la Semana Santa zamorana, por eso lleva hasta el cementerio su procesión. Allí ha hecho su ofrenda antes del regreso al templo de salida. En el desfile, los hermanos visten túnica y capucha monacal blanca, portando un farol eléctrico entre sus brazos. El público, numeroso por el excelente clima reinante, ha visto llegar la procesión con retraso y en un número inferior, detalle que no ha escapado a los asistentes.

 

Su soledad ha sido evidente cuando ha cruzado el Puente de Piedra camino del camposanto, donde celebra el acto de ofrenda-oración, momento en el que actúan el cuarteto musical y el coro de la hermandad para interpretar 'De profundis'. Por motivos de organización no se permitió el paso al otro lado del Duero hasta que la reducida comitiva había cruzado el tablero, lo que ha dejado una imagen de cierta desolación y soledad de un Cristo que ha paseado casi sin cofrades.