Más de 90 millones de canon impulsan la rápida ejecución de la autovía Zamora-Benavente
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Más de 90 millones de canon impulsan la rápida ejecución de la autovía Zamora-Benavente

El Gobierno quiere inaugurar en 2015 el último tramo de la A-66 y a partir de entonces pagará el canon a la empresa adjudicataria. Los 92 millones presupuestados para abonarlo espolean las obras, en las que ya se puede ver asfalto y buena parte de la infraestructura.

Las empresas que están construyendo el tramo entre Zamora y Benavente de la A-66 tienen poderosas razones para llevar las obras al elevado ritmo al que avanzan. Son para empezar, los 90 millones de euros que están consignados para los próximos cuatro años en los presupuestos del Estado y con los que se pagará el canon comprometido con el consorcio que se ocupa de la obra. Un canon que empezarán a cobrar solo una vez el tramo entre en servicio y que incluye el pago de una obra y el mantenimiento por más de mil millones. El primer pago está previsto para 2015: son más de 13 millones de euros.

 

Esto explica el buen ritmo de las obras y circunstancias poco habituales, como el hecho de que los trabajos no se detienen ni sábados ni domingos. El resultado es que buena parte del trazado ya luce capa asfáltica, que se puede ver desde su conexión con la autovía A-66 a unos kilómetros de la capital y hasta pasado el actual desvío hacia Puebla de Sanabria. También son visibles muchas de sus infraestructuras, como los viaductos para los viales elevados.

 

De este modo, parece posible cumplir con la previsión de inaugurar el tramo en el segundo semestre de 2015. La buena marcha de las obras ha permitido superar los retrasos iniciales: empezaron en agosto de 2013 cuando se había previsto que fuera en junio. El Ministerio de Fomento ya ha anunciado que tiene el último tramo pendiente de la A-66 entre sus previsiones de inauguración para el año que viene y la cantidad reservada para el próximo año en presupuestos, 13,3 millones de euros, indican que así será.

 

Y es que este tramo tiene entre sus características que el Estado no pagará un euro hasta que no empiecen a circular coches. Esta es la principal condición del contrato firmado en su día bajo la fórmula de la colaboración público privada. Este sistema, escogido en los peores momentos de la crisis de la deuda soberana, ha permitido al Estado no soltar ni un euro, pero también encarecerá su coste final. El tramo, de 49 kilómetros, superará los mil millones de euros.

 

El Estado tendrá que liberar pagos mensuales para cubrir cantidades que incluyen no solo la construcción, sino la concesión durante 30 años al consorcio constructor del mantenimiento de la vía. El tramo lo ha construido un consorcio formado por las empresas de obras públicas Acciona y Cintra y el fondo de capital francés Meridian, que tiene el 50%.

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