Niños y cofrades en la entrada triunfal de Cristo en Zamora

La Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén vuelve a organizar una de las procesiones más entrañables, la que lleva por la ciudad la icónica borriquilla. La cita, a partir de las 17.00 horas para niños y cofrades junto a Santa María la Nueva.

La entrañable procesión de la borriquilla cierra los actos del Domingo de Ramos con una entrada de Cristo que se promete tan triunfal y multitudinaria como la del año pasado, gracias al buen tiempo que se anuncia y al componente infantil. Así que es muy probable que la plaza de Santa María la Nueva vuelva a ser un hervidero de hermanos y de niños, que serán numerosos también en todo el recorrido. Como es habitual, el tradicional acto de bendición de los ramos abrirá el acto que está previsto para las 17.00 horas, aunque lo normal es que los aledaños del templo estén llenos mucho tiempo antes.

 

La Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén organiza el tradicional desfile del Domingo de Ramos, que corre a su cargo desde 1948 como herederos de una tradición de siete siglos. La actual cofradía remonta sus orígenes hasta la segunda mitad del siglo XIII, fecha en la que se celebraba, por la mañana, una procesión litúrgica y un auto sacramental junto a la puerta del Mercadillo. Dicho día era libre la entrada y la salida por esa puerta para poder asistir a la procesión, según lo prueba una sentencia de Sancho IV, que se iniciaba en la Iglesia de San Marcos y en la que los monaguillos cantaban el Laus Deus y hacían representación de Nuestro Señor.

 

Posteriormente la Venerable Orden Tercera franciscana asumió dicha procesión, que más tarde fue sustituida, posiblemente a principios del siglo XIX, por otra en recuerdo de la entrada de Jesús en Jerusalén, teniéndola a su cuidado hasta el citado año de 1.948. En dicha procesión desfilaba un modesto grupo que representaba el momento en que Jesús, montado en un pollino, entró en la Ciudad Santa, realizado en los primeros años del siglo XIX y que se conservó en Toro durante muchos años hasta que la actual cofradía lo ha recuperado para la procesión.