Parques de sol, parques de sombra

Parque del bulevar de La Milagrosa, con grandes sombras y recién renovado. Foto: F. Oliva

Buena parte de los parques infantiles de Salamanca carecen de las sombras necesarias: los toldos del de la calle Concordia son una solución a un problema que se resolvería con más árboles.

A los parques infantiles de Salamanca les faltan sombras. Y no es una afirmación gratuita. Un repaso a la lista de los cerca de 40 repartidos por toda la ciudad no deja lugar a dudas, como tampoco el hecho de que el equipo de Gobierno se haya aprestado a poner algunas soluciones, no sin polémica con el grupo socialista.

 

El asunto de las sombras en los parques viene de lejos, aunque esta semana se ha reactivado. En una nota de prensa, el PSOE pedía dotar de sombras a los parques infantiles que carecen de ellas para evitar que se conviertan en 'parques fantasma' ahora que aprieta el calor, y en concreto se referían a la plaza de la Concordia. La gran plaza de El Corte Inglés es una auténtica 'sartén' en la que las zonas de sombra brillan por su ausencia.

 

El grupo político del PP respondió inmediatamente recordando que ya se había anunciado un proyecto para poner unos toldos, y así era, pero es que se adelantó en noviembre de 2018 y nada se había vuelto a saber. Milagrosamente, a los dos días había imágenes de la solución: un proyecto para poner una estructura temporal de toldos.

 

Disfrutar de sus juegos infantiles es, en esta época, imposible gran parte del día por las altas temperaturas que se alcanzan en muchos parques y que afectan también a los juegos, totalmente expuestos al sol todo el día, incandescentes a veces. Ocurre en la zona infantil de la plaza de la Concordia, pero asa lo mismo en otros muchos parques, algunos de reciente reforma o ejecución, en los que el proyecto elegido se ha olvidado de poner árboles, al menos, en número suficiente.

 

El caso de la plaza de la Concordia es, probablemente, el más extremo, pero no el único de la ciudad. En pocos lugares se concentra el calor como en esta plaza totalmente pavimentada, en la que es imposible dotar al lugar de la sombra de los árboles. Pero no es la situación habitual de Salamanca, donde hay de todo: desde parques ejemplares a otros en los que no se ha previsto ni un solo árbol, privando así de la solución más sencilla.

 

Ahí están los casos del nuevo parque de la plaza de Garrido, convertido en un parque 'duro'. Cuando se levantó el anterior parque, la empresa concesionaria guardó los árboles originales, que se han vuelto a plantar. Pero muchos de ellos están secos y no dan la sombra que sí se disfrutaba antiguamente, y los nuevos ejemplares puestos, poco más que arbolitos, no ayudan. Pasó lo mismo con el parque Nebrija, estrenado hace unos años y que lo tiene todo: un auditorio al aire libre, con escenario cubierto para mil personas, zonas infantiles, carril bici y otros equipamientos en total 28.000 metros... y ni una sombra para resguardarse.

 

Entre los proyectos más recientes, llama la atención la casi total falta de sombras en el parque de la calle Alicante. Se ha puesto una agradable fuente y algún árbol cubre parcialmente el mini campo de fútbol, pero la zona de juegos infantiles está totalmente descubierta y el sol cae a plomo sobre la grava y los juegos. Ocurre algo parecido en la plaza Julián Sánchez el Charro, donde hay árboles en el parque, pero se echan en falta sombras en la zona infantil. También deberían ser más profusas las sombras para cubrir la zona infantil recién renovada en el parque de San Francisco. Un ejemplo dramático es la zona infantil que hay en el tramo final de Jesús Arambarri: un oasis sin sombras en medio de la nada. A todos ellos les falta una cosa: más árboles.

 

Por supuesto, hay casos totalmente opuestos, en los que nos encontramos con parques que rozan el ideal. Es el caso de la nueva disposición del bulevar de La Milagrosa, que ya contaba con arbolado más que suficiente y del que ahora disfrutarán los usuarios de los nuevos juegos infantiles. El lugar es extremadamente agradable por la sombra y el fresco que genera la vegetación crecida.

 

También son buenos ejemplos el parque de los Jesuitas que cuenta con arbolado en todas sus zonas; la nueva zona infantil de la plaza de Colón, que también tiene parte en sombra; el parque Picasso, que tiene multitud de árboles y disfruta de sombras sobre buena parte de la superficie de las dos zonas infantiles; y el histórico de La Alamedilla, que tiene bastantes sombras en la zona infantil de la parte superior y también en la pequeña que hay junto a la cafetería.