¿Por qué dormimos mal?

"Por lo general, dedicamos pocas horas al descanso y además, son pocas las personas con problemas de sueño que buscan la ayuda de un profesional", señala un experto.

Entre un 20 y 48 por ciento de la población adulta sufre, en algún momento de su vida, dificultad para iniciar o mantener el sueño; un 32 por ciento se despierta con la sensación de no haber tenido un sueño reparador, y un 35 por ciento finaliza el día muy cansado, según señala la Sociedad Española de Neurología (SEN), con motivo del Día Mundial del Sueño que se celebra este viernes, 16 de marzo.

 

"Dormir es fundamental para nuestra salud física y mental y este sueño debe ser de calidad y con una duración adecuada. Pero, por lo general, dedicamos pocas horas al descanso y además, son pocas las personas con problemas de sueño que buscan la ayuda de un profesional", señala el doctor Carles Gaig Ventura, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN.

 

Según los datos que maneja la sociedad, los problemas de sueño son más frecuentes en mujeres y en personas mayores, también lo son en pediatría: aproximadamente el 20-25% de la población infantil sufre algún tipo de trastorno del sueño.

 

Dentro de los trastornos de sueño, los más frecuentes son el insomnio (20-30%), el síndrome de las piernas inquietas (5%) y el síndrome de apneas-hipopneas del sueño (4-5%). Aunque también habría que destacar otros como la narcolepsia -que padece unas 25.000 personas en España-, o las parasomnias no REM y el trastorno de conducta de fase REM.

 

Además, al menos un 10% de la población sufre algún trastorno de sueño crónico y grave. Sin embargo, la SEN estima que el 90% de los pacientes con apnea del sueño o con el síndrome de las piernas inquietas y que al menos un 60% y el 80% de los pacientes con narcolepsia están sin diagnosticar. Menos de un tercio de las personas con problemas de sueño buscan ayuda profesional.

 

Cuando no se consigue dormir adecuadamente se ve afectada la capacidad intelectual y el rendimiento cognitivo, pueden surgir complicaciones endocrinas, metabólicas, psicológicas, inmunológicas, psicomotoras,... además de que aumenta el riesgo de hipertensión y la probabilidad de ictus y de demencia vascular. Y la falta de sueño también puede agravar y/o aumentar la probabilidad de desarrollo de otro tipo de enfermedades como la enfermedad de Parkinson o posiblemente el Alzheimer", explica Gaig.

 

En su opinión, "las necesidades de sueño varían a lo largo de la vida, fundamentalmente en relación con la edad, pero también con factores genéticos y personales". No obstante, la National Sleep Foundation recomienda 14-17 horas para los menores de 3 meses, 12-15 horas para los menores de 11 meses, 11-14 horas para los menores de dos años, 10-13 horas para los menores de 5 años, 9-11 horas para los menores de 13 años, 8-10 horas para los adolescentes y 7-9 horas para los adultos. Para los mayores de 65 años se recomienda una duración de sueño diaria de 7-8 horas y, en todos los casos, lo ideal es mantener un horario de sueño regular con no más de dos horas de diferencia entre días de trabajo y días libres.