Salamanca y todas las capitales de Castilla y León, en el centro de una segunda oleada de despoblación

El calor 'sofoca' Salamanca

Expertos detectan que la despoblación empieza a afectar a municipios medianos y pequeños de tipo urbano de las regiones más despobladas. Se van los jóvenes con estudios universitarios.

Los expertos auguran que, en los próximos años, las capitales de provincia de tamaño mediano y pequeño sufrirán con severidad la despoblación. Tras la migración del mundo rural, la segunda oleada de despoblación se cebará de manera especial con las capitales de provincincia de Castilla y León, que están en el prototipo de municipios que más jóvenes entre 25 y 39 años pierden a consecuencia de las migraciones. El resultado, que la despoblación se extiende a ciudades medias y pequeñas del interior y norte de España.

 

El centro del problema es la migración juvenil, y Salamanca cumple con las características. El número de habitantes de entre 20 y 45 años ha pasado en una década de de superar los 115.000 en 2019 a los 90.000 de este 2019. Es decir, 25.000 jóvenes menos en diez años. Esta es la franja a la que pertenecen muchos jóvenes salmantinos formados en las universidades, y que luego se tienen que marchar en busca de oportunidades. Las dos universidades tienen también un amplio poder de atracción de jóvenes foráneos y se están haciendo esfuerzos para que retorne talento, pero el problema está ahí.

 

Los investigadores del Centro de Estudios Demográficos y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Miguel González-Leonardo, Antonio López-Gay y Joaquin Recaño, ha publicado un estudio que desvincula ya el fenómeno de la despoblación del medio rural. Estos expertos han señalado que este fenómeno empieza a afectar a los ámbitos urbanos de las regiones despobladas "que expulsan a los jóvenes locales con estudios universitarios", ha informado la UAB.

 

Castilla y León es la región más afectada por esta situación, con pérdidas migratorias anuales por movilidad de larga distancia -interregional y exteriordel -13,4‰ entre los jóvenes de las capitales de provincia, -9,25‰ en los restantes municipios urbanos y -9,63‰ en el medio rural. Anualmente, tiene un saldo negativo de 2.175 jóvenes y es la comunidad autónoma más perjudicada.

 

El trabajo ha usado como fuente la Estadística de Variaciones Residenciales (EVR) y la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística y ha recogido que más de 776.000 jóvenes, de 25 a 39 años y nacidos en España, migraron de su comunidad autónoma de residencia entre 2013 y 2017, el 80,7% a otras zonas del país y el 19,3% al exterior. 

 

González-Leonardo ha afirmado que se está produciendo "una segunda oleada de despoblación que ahora no solo afecta al medio rural sino, mayoritariamente a capitales de provincia", siendo Madrid, Islas Baleares y Cataluña las comunidades que más reciben y por el contrario, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Asturias y Extremadura las que más jóvenes pierden.

 

 

Fuga de capital humano cualificado

 

El estudio confirma que esta despoblación por la migración de jóvenes es también selectiva. Se marchan jóvenes cualificados y llegan migrantes con menor nivel de estudios universitarios. En el caso de Castilla y León, más del 50% de los jóvenes que se marchan tienen titulación universitaria y los migrantes que llegan no llegan al 37% de cualificación universitaria.

 

Según los datos de la EPA para el periodo 2013-2017, hay selectividad emigratoria positiva en los movimientos interregionales de los jóvenes españoles, medida a partir del porcentaje de población con estudios universitarios, en todas las comunidades autónomas, salvo en Cataluña y Madrid.

 

Es decir, los autóctonos de 25 a 39 años que han emigrado tienen un nivel educativo superior respecto a sus homólogos que permanecen en la región de nacimiento. Castilla y León, Galicia, Asturias, Navarra, Castilla-La Mancha, Cantabria y la Comunidad Valenciana son las comunidades con una selectividad emigratoria más marcada: entre el 45 y el 55% de los jóvenes que se marchan tienen estudios universitarios, frente al 30-35 % de los sedentarios. En el caso de Castilla y León, el porcentaje supera el 50%.

 

En Madrid, sin embargo, el 42,9% de los autóctonos residentes eran titulados universitarios y un 30,1% en el caso de los emigrados. Por tanto, existe un marcado carácter de selectividad negativa en los flujos de salida y una tendencia hacia la selección sociodemográfica de la población residente en Madrid.

 

Si se compara el perfil educativo de la población que emigra con el de las personas que llegan desde otras comunidades autónomas, se distingue que los primeros están mucho más cualificados que los segundos en las mismas regiones cuya selectividad emigratoria es más marcada. Por consiguiente, no solo se van los más cualificados, sino que los jóvenes procedentes de otras regiones tiene un nivel educativo más bajo respecto a los que se marchan.

 

En Castilla y León, tan solo el 36,7% de los nativos de otras comunidades autónomas que residen en la región tienen titulación universitaria, frente al 53,8% de los locales que han emigrado hacia otras partes de la geografía española