Todo sobre el cambio de hora: hasta cuándo habrá que hacerlo y qué hacer para que no nos afecte

Este domingo toca cambiar los relojes, aunque la medida tiene los días contados: en 2021 dejará de hacerse. Somnolencia, fatiga, falta de atención o cambios de humor son sus efectos.

Aunque la Unión Europea se ha propuesto eliminar el cambio de hora en 2021, hasta esa fecha, no queda más remedio que hacerse a la idea de que a finales de octubre debemos atrasar los relojes 60 minutos y el junio, adelantarlos. Desgraciadamente, en el hemisferio norte nos adentramos en la temporada invernal y en la madrugada de este sábado toca llevar la Directiva Europea del Cambio de Hora a la práctica. Según esta, a las 3 de la madrugada los relojes tendrán (por ley) que retroceder hasta las 2, alargando el sueño o la salida nocturna una hora más.

 

Aunque la Comisión Europea aprobó la eliminación del cambio de horario, en marzo de este año la comisión de Transporte y Turismo del Parlamento Europeo apostó por retrasar hasta el año 2021 la eliminación del cambio de hora bianual propuesto por la Comisión Europea para abril de este año, de forma que las capitales tuvieran más tiempo para decidir si el país se queda con el horario de verano o el de invierno. Países como Portugal ya han decidido que continuarán con el cambio de hora estacional.

 

El cambio de hora empezó a generalizarse a partir de 1974, a partir de la primera crisis del petróleo, cuando algunos países decidieron adelantar el reloj para aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación. Se aplica como directiva desde 1981 y ha sido renovada sucesivamente cada cuatro años.

 

Si bien, desde la aprobación de la Novena Directiva por el Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión en enero de 2001, el cambio se aplica con carácter indefinido. La Directiva está incorporada al ordenamiento jurídico español por Real decreto 236/2002, de 1 de marzo. El cambio de hora se efectúa siempre el último domingo del mes de octubre en el caso del horario de invierno, cuando el reloj se retrasa una hora, y el último domingo del mes de marzo, cuando se adelanta una hora el reloj y comienza el horario de verano.

 

 

El caso de España

 

En España, el Ejecutivo creó una comisión de 14 'sabios' para determinar la conveniencia o no de eliminar el cambio de hora estacional y, en caso de decisión afirmativa, decidir qué horario era más adecuado, el de verano o el de invierno. En marzo del año pasado, esta comisión presentó un informe en el que no llegó a ninguna "resolución concluyente", habida cuenta de la "gran cantidad de repercusiones de impacto" que tiene esta medida en campos como el económico o el cultural.

 

España geográficamente está ubicada en el uso GMT+1 coincidiendo con la mayor parte de Europa, excepto Reino Unido, Irlanda y Portugal, que se mantienen en el UTC/GMT+0. Esta adscripción de huso es la que marca desde 1940 la hora oficial española, adelantada en 60 minutos a la hora universal.

 

En la latitud de España las horas de sol son las mismas, aproximadamente diez en invierno y unas 14 en verano, pero no amanece o anochece a la misma hora en el este que en el oeste, pudiendo haber más de una hora de diferencia de un extremo al otro. Vigo, por ejemplo, es la ciudad europea en la que más tarde anochece.

 

 

Consejos para adaptarse al cambio de hora

 

Expertos de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) han realizado una serie de recomendaciones y consejos para evitar los pequeños desajustes que el cambio de horario de la noche de este sábado puede provocar sobre el organismo, como somnolencia, fatiga, falta de atención o cambios de humor.

 

Entre sus propuestas, se encuentra establecer una rutina de sueño con horarios fijos para dormir y despertarse, lo que "facilitará la adaptación del organismo al nuevo horario"; evitar las siestas hasta acostumbrarse al nuevo horario, con el objetivo de limitar los desajustes en el ritmo de sueño y la vigilia; o eludir las cenas pesadas y no acostarse inmediatamente después.

 

En materia de nutrición, apuestan por alimentos ligeros con poca grasa, así como por reducir el consumo de cafeína y otros excitantes, que "no son buenos aliados para adaptarte al nuevo horario". En cuanto al ejercicio, aconsejan realizarlo "varias horas antes de dormir", ya que, tal y como recuerdan, "la actividad física intensa puede producir insomnio". Por último, animan a evitar las luces brillantes de móviles, ordenadores y televisores antes de dormir, porque "altera los ritmos circadianos y reduce la calidad del sueño".