Un frente traerá "incertidumbre" a partir de Jueves Santo, aunque no se esperan lluvias "muy abundantes"

Juan Pablo Álvarez hace balance del invierno, 20-3-19

Se despide el séptimo invierno más frío de lo que va de siglo, cuyas precipitaciones han sido un 15% superiores a lo habitual en Castilla y León. 

Un frente atlántico traerá "incertidumbre" a partir de Jueves Santo en Castilla y León, si bien no se esperan precipitaciones "muy abundantes", tal como ha explicado este martes el delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Juan Pablo Álvarez, quien ha precisado que las temperaturas se situarán dentro o ligeramente por encima de lo normal.

Álvarez ha señalado que a partir de este viernes, 23 de marzo, y hasta el Domingo de Ramos, día 25, se esperan lluvias en la Comunidad, después de lo cual habrá tiempo estable con nubes que no descargarán y temperaturas "agradables" hasta el Miércoles Santo. Posteriormente, entrará en la Península un frente atlántico que traerá inestabilidad y un aumento de la nubosidad, que podría dejar precipitaciones a partir del Jueves o Viernes Santo, las cuales, en cualquier caso, "no serían muy abundantes".

Por lo que se refiere al conjunto de la primavera, ha vaticinado que se moverá en valores "normales", si bien ha advertido de la complejidad de estas predicciones, lo cual ha ejemplificado con las previstas para el invierno, que apuntaban también a registros normales y, sin embargo, "ha sido más frío y húmero de lo normal".

El delegado territorial de la Aemet ha realizado estos apuntes durante una rueda de prensa en la que ha hecho balance del invierno que concluye este martes, el cual ha sido el séptimo más frío de lo que va de siglo XXI, con una temperatura media de 0,4 grados por debajo de lo habitual, especialmente debido al mes de febrero, que ha sido el tercero más frío de lo que va de centuria.

En cuanto a las precipitaciones, la estación que concluye ha sido en la Comunidad un 15 por ciento más lluviosa de lo normal, con una media de 138 litros por metro cuadrado frente a los 125 habituales. De hecho, la sucesión de borrascas en la primera quincena de marzo hace que en el conjunto de España ya se registre un superávit hídrico del dos por ciento.

RUPTURA DEL VÓRTICE POLAR

El incremento de precipitaciones en la segunda mitad de febrero ha respondido, según ha apuntado Álvarez, a la ruptura del denominado vórtice polar, ocurrida en torno al 10 de febrero, un fenómeno que se repite cada varios años, y que se debe a un calentamiento repentino de la estratosfera, lo que genera una bajada de la circulación de aire en chorro y genera temperaturas más bajas en el norte de Europa y mayores precipitaciones en el sur del continente.

Así, el trimestre invernal fue frío en Castilla y León, aunque normal en áreas del noroeste y este de la Comunidad y muy frío en el sur y sureste. El número de días de helada ha sido superior a su promedio, con 58 días y las mínimas han superado en muchos casos los valores históricos.












 

 

 

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