Una doctora de la USAL, seleccionada para la expedición Antártida Homeward Bound y luchar contra el cambio climático

Integrantes de la tercera Expedición Ántártida Homeward Bound

Zaida Ortega participará junto a otras mujeres en un proyecto para visibilizar el papel de la mujer en la ciencia y empoderar a otras mujeres en las acciones para salvar el planeta.

La doctora de la Universidad de Salamanca Zaida Ortega Diago ha sido seleccionada para participar en la quinta edición del proyecto Homeward Bound (HB5), junto con otras seis participantes españolas y 67 de todo el mundo. De esta forma, Zaida Ortega se convierte en la primera estudiante de la Universidad de Salamanca en participar en un programa pionero que trata de empoderar a las mujeres en el campo de la ciencia y en la lucha contra el cambio climático.

 

Homeward Bound comenzó en 2016 y desde entonces forma a unas 100 mujeres al año. El programa proporciona un año de entrenamiento en liderazgo colaborativo y una expedición Antártida de tres semanas en las que las participantes pueden conocer de primera mano los efectos del cambio climático. "La Antártida es un lugar extremamente simbólico. Por un lado, sólo hace 40 años que las mujeres pudieron acceder al lugar. Por otro lado, es un símbolo internacional de cooperación, paz y conservación de la naturaleza. Además, es el lugar donde más se perciben los impactos del cambio climático", ha explicado la doctora de la USAL.

 

En este sentido, según ha informado la doctora, Homeward Bound financia el 60% de la participación en el proyecto, y el otro 40% han de aportarlo las científicas seleccionadas. Por ello, Zaida Ortega está buscando fondos para costear su participación. "Ya tengo el apoyo de la empresa palentina de ciberseguridad Grupo CFI, dirigida por Verónica Serna (también secretaria de la asociación Empresarias Palencia) y Julio César Miguel Pérez, que me han ayudado desde que supieron de qué trata el proyecto", asegura. Además, tiene en marcha una campaña de cofinanciación en Goteo.org, Mujeres liderando por un mundo sostenible', con la que quiere recabar un 25% de lo que necesita para participar, y en el que ofrece recompensas como poder dar nombre a un pingüino u obtener una acuarela original de un animal hecha por la propia Zaida Ortega.

 

Esta doctora de la USAL es de Soto de Cerrato, un pequeño pueblo de Palencia, desde donde salió con 18 años para estudiar Biología en la Universidad de Salamanca. En 2015 acabó su doctorado en el Departamento de Zoología, sobre termorregulación de lagartijas de alta montaña, e hizo las maletas para empezar el postdoctorado en Brasil. Su fase de postdoctorado le ha llevado estudiar el comportamiento de capibaras, caimanes, pitones y osos hormigueros gigantes en el mayor humedal del mundo, el Pantanal, además de dirigir proyectos, supervisar otros doctorados y organizar numerosos eventos científicos en Brasil.

 

Para la propia investigadora, hay dos temas transversales que han ido marcando su vida, "la igualdad de género y la sostenibilidad ambiental". En este sentido, para ella, "hay incontables estudios demostrando que las mujeres sufren discriminación en el ámbito científico: sus artículos tienen más probabilidad de ser rechazados, pero tienen que publicar más para conseguir el mismo puesto que sus colegas, se les invita menos a congresos y conferencias, reciben menos financiación y cobran menos por el mismo trabajo. Incluso, por difícil que parezca de creer, a igual calidad de las investigaciones publicadas, se les cita significativamente menos. Estas discriminaciones se acentúan si la mujer es madre, además de que, en promedio, tendrá que dedicar más tiempo que su pareja al cuidado de las criaturas. Por si todo esto fuera poco, el papel del abuso sexual y los estereotipos de género contribuyen también al abandono de la carrera científica. El resultado de todas estas variables es como una tubería que gotea, por el que el número de mujeres disminuye al avanzar en la carrera científica, a la par que aumenta la proporción de hombres. Todo esto acaba resultando en que las mujeres ocupen menos del 15% de los puestos de liderazgo científico en todo el mundo". Y es que, al llegar a Brasil fue cada vez más consciente de la desigualdad que rodea a las mujeres científicas y comenzó a dar charlas y consejos para ayudar a las mujeres a superarlas.

 

Por otro lado, Ortega resalta la "destrucción a la que estamos llevando al planeta". En las conclusiones de su doctorado, la investigadora se dio cuenta de que las "lagartijas de alta montaña de la Península Ibérica se van a extinguir dentro de unos años debido al cambio climático. El motivo es que su biología está adaptada a climas fríos, y, como ya viven en las cumbres de las montañas, que son los lugares más fríos, no tendrán donde huir cuando sus hábitats se vayan calentando y secando en las próximas décadas. Después de la tristeza y frustración que supone aceptar que los animales a los que he dedicado varios años de estudio están desapareciendo por culpa del modo de vida basado en la quema descontrolada de combustibles fósiles por parte de los países occidentales, llegar a Brasil supuso casi una cura espiritual, ya que allí la naturaleza era vibrante", explica Zaida Ortega.

 

Sin embargo, asegura que en 2019 Brasil se encuentra inmerso en la mayor crisis ambiental de su historia. "Amazonas está a punto de alcanzar un punto de no retorno que supondría su destrucción, el país se está llenando de altas dosis de pesticidas prohibidos en casi todo el mundo y las costas están llenas de petróleo sin que el gobierno ponga en marcha un programa efectivo para limpiarlas. Además, en 2019 se ha quemado el Pantanal de Mato Grosso do Sul, en un mega-incendio que devoró más de 180.000 hectáreas en 10 días a finales de octubre".

 

Para Ortega, "las relaciones de género condicionan la vulnerabilidad a los desastres ambientales, dejando en peor posición a las mujeres que, en general, son más pobres, cuidan más de niños y personas dependientes, y son las encargadas de procurar alimentos y agua a las familias" y, además, "las mujeres se preocupan más por causas medioambientales y su presencia política produce mejores acciones de adaptación y mitigación del cambio climático. No obstante, las mujeres todavía están en menos del 15% en los puestos de toma de decisiones". Por eso, añade, es tan importante el proyecto de liderazgo femenino Homeward Bound, que "va a crear una red de 1000 líderes científicas de todo el mundo trabajando juntas para empoderar a otras niñas y mujeres y alcanzar mejores formas de vivir y relacionarnos con la naturaleza sin destruirla".

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