Una inversión con futuro

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque.

Decía Adam Smith que la ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición. Ahora que nos hemos dado cuenta de que la ciencia es la única fuente de conocimiento que nos puede sacar definitivamente de la pandemia, todos, en mayor o menor medida estamos mirando con un ojo al rebrote y con otro a la vacuna. Pero al mirar con un ojo a cada lado, corremos el riesgo de no enfocar y de no darnos cuenta de lo que en realidad ocurre.

 

El Gobierno se ha pasado tres meses, y tres pueblos, explicándonos que en realidad ha renunciado a su responsabilidad de tomar decisiones y que todo se ha hecho según las recomendaciones de los científicos. Son los científicos quienes han gobernado España, los que nos han confinado y los que nos han dejado salir, los que han establecido estas fases asimétricas y cambiantes, los que primero no creían en las mascarillas y los que ahora las consideran de uso obligatorio. El Gobierno solo ha seguido sus consejos.

 

Esto es en realidad es un cuento según el cual los científicos son incapaces de contar los muertos o de hacer recomendaciones fiables para evitar la propagación del virus. Un cuento, relato lo llaman ahora, que sirve para eludir responsabilidades y echar balones fuera. Lo explicaba el otro día muy bien Zapatero en una entrevista: “Hasta bien entrado marzo (por supuesto después del 8-M) los científicos no alertaron del peligro y no se puede pedir a los políticos que vayan por delante de la ciencia”. Solo faltaba.

 

Así que todo está muy claro. Sánchez ha salvado 450.000 vidas, como explicó el otro día en el Parlamento, pero los científicos no avisaron a tiempo, aunque él y su Gobierno han seguido todas las recomendaciones de los científicos, que deben ser por otro lado los únicos responsables de miles de muertes, tantas que no las saben contar. Pero ahora confiamos en la ciencia para que encuentre una vacuna o un tratamiento eficaz, que bastante han hecho ya los políticos para salvar al mundo. El razonamiento no puede ser más lógico y consistente ¿verdad?

 

Aunque todo esto suene a cachondeo es en realidad el reflejo de la actitud de la política hacia la ciencia y la investigación. Cuando llegan los grandes problemas, se exige a la ciencia soluciones rápidas, definitivas, casi milagrosas. Pero mientras tanto, se reduce el presupuesto de investigación, se paga a los investigadores salarios mileuristas y al que no le guste que se vaya a otro país. ¡Que inventen ellos!

 

En 2012, Antonio Muñoz Molina lo explicaba muy bien en un artículo, en el que hablaba precisamente del Gobierno de Zapatero, en circunstancias similares a las actuales: “Cuando llegaron las vacas flacas, no disminuyó el número de cargos políticos ni se redujeron los presupuestos para las variadas televisiones oficiales, que tienen la noble misión de embrutecer o adoctrinar a la ciudadanía, pero la tijera actuó sin misericordia sobre las inversiones públicas en investigación científica. Al mismo tiempo, eso sí, se promulgaban enfáticas leyes sobre economía sostenible y se daban discursos sobre la sociedad del conocimiento”.

 

¿Suena a déjà vu? Ahora la plataforma Ciencia Con Futuro ha promovido una manifestación online para denunciar la situación de la investigación en España y para pedir estabilidad laboral, financiación, transparencia e igualdad y diversidad, entre otras cosas, con el lema 'La pandemia por coronavirus y la emergencia climática que vivimos demuestran una vez más que #SinCienciaNoHayFuturo. Necesitamos más y mejor investigación'. A esta manifestación virtual se han unido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), entre otros.

 

¿Y qué creen que ha hecho el ministro del ramo, nuestro astronauta Pedro Duque? Pues muy en línea con lo que viene siendo la actuación del Gobierno, en vez de explicar que va a atender las reivindicaciones, o que va a impulsar un pacto nacional por la ciencia, o que va a poner en marcha alguna iniciativa para conseguir más inversiones en los próximos presupuestos, Duque se suma a la manifestación, apoya la iniciativa y se queda tan ancho. Como si la protesta no fuese en realidad contra su gestión.

 

Lo de los ministros encabezando manifestaciones empieza a ser patético. Pero lo verdaderamente patético es que no nos hayamos dado cuenta, después de tantos años, de lo importante que es invertir en ciencia, en investigación y en innovación. Es una inversión que siempre produce un gran retorno. Los países que más esfuerzo dedican a la ciencia son los más desarrollados y en los que sus ciudadanos disfrutan de mejor nivel de vida. No es por casualidad. Sería una gran noticia que la pandemia sirva al menos para cambiar la política española en este aspecto y si finalmente llegan esas cuantiosas ayudas europeas, que una buena parte se dedique a la investigación. La ciencia es la clave de nuestro futuro y nunca hemos necesitado tanto como ahora esforzarnos para que el futuro sea mejor que el presente.

Comentarios

Amando 25/06/2020 18:26 #1
Muy interesante artículo, tal vez eche un poco de menos repartir más las culpas de la falta de inversión en ciencia y en los planes de emergencia climática, los últimos gobiernos adolecieron de esa sensibilidad o sentido común para potenciar la ciencia y la investigación, lamentablemente siempre recortan esos presupuestos en todas las crisis.

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