Ya están aquí...

Vox irrumpe en Andalucía y será llave

Nadie lo ve venir nunca. La historia está plagada de cambios políticos inadvertidos y de resultados funestos por lo general. Salvo las revoluciones políticas del XIX, que tuvieron una base social sin precedentes, en las últimas décadas el mundo no gana para sustos cuando los esquemas políticos tradicionales se vienen debajo de repente y aparecen partidos políticos de ideología extrema a los que nadie tomaba en serio. Lo previsible siempre es más verosímil y para eso siempre estamos preparados. Pero, ¿qué pasa cuando la cuerda se tensa de manera tan poco habitual como para romperse por un extremo? Los nervios se nos ponen de punta y se nos vienen abajo los esquemas.

Ayer en Andalucía pasó algo que nadie se acababa de creer. Tras cuarenta años de ‘ocupación’ política de una comunidad por el mismo partido, le llegó el momento al desencanto y a la expresión democrática del cambio a través de las urnas. Ese partido era un PSOE que en esas cuatro décadas apenas había virado unos pocos grados en su planteamiento de gobierno de una comunidad autónoma que había convertido en su bastión. Y aun así, ayer se quebró. El pueblo ha hablado. Y ha dicho algunas cosas que nadie esperaba, muy pocas, pero de manera contundente. Todo el mundo esperaba que el PSOE perdiera fuelle, que el PP no fuera capaz de ser la alternativa porque ya había demostrado anteriormente que no podía con ello, que Ciudadanos venía dando fuerte desde abajo y que, como casi siempre, siendo el mal menor, iba a apuntarse por arrastre un buen tanto por ciento del voto del andaluz desencantado. Pero lo de VOX, que se había apuntado como una posibilidad lejana y que nadie acababa de creerse, nos hizo saltar a todos de nuestros asientos.

Ya está aquí. Ya ha llegado. Cuando para el españolito de a pie los mensajes sobre la derechización del PP o su enconada pelea con Ciudadanos por acoger el voto de ese lado de las urnas llevaban tiempo ocupando apenas las tertulias de bar, en una provincia tan intranscendente políticamente hablando como Almería se estaba fraguando la tormenta perfecta. Y anoche le llovió en la cara con toda su fuerza a todos los implicados. Lo dicho, ya los tenemos aquí. Cuando no habíamos terminado de recuperarnos de la fractura del bipartidismo y la llegada de los nuevos partidos. Cuando estos últimos apenas han aprendido a jugar en el tablero político español, aparecen desde el fondo y sin pedir permiso a nadie, los ultra-derechistas que nadie se tomaba en serio.

Antes que en Andalucía fue Austria y se dictaminó que era una excepción, y así, advertidos, en Alemania la aparición de la AFD fue sofocada por las alianzas mixtas entre la social-democracia y otras fuerzas de izquierda. Sin embargo, en Polonia o Hungría irrumpieron con tal fuerza que gobiernan incluso desde hace años, y en Holanda o Francia apenas asomaron la patita en las últimas elecciones pero avanzan con fuerza inusitada desde hace dos décadas y pueden considerarse corrientes asentadas y con posibilidades reales de llegar a ser alternativas de gobierno en los próximos años.

En España, donde siempre vamos a lo nuestro, solo nos preocupaba que PP o C’s pelearan por las migajas del discurso ultra en determinadas cuestiones como los símbolos nacionales, la inmigración o los derechos sociales adquiridos en áreas como la sanidad o la educación. Pues ya está hecho, nadie les invitó pero el pueblo es soberano. Más de 300.000 votos en una sola región no son moco de pavo. Multipliquen y quizá sean capaces de vislumbrar lo que nos deparan los próximos meses en el calendario electoral que nos viene… Nadie los vio venir, nadie dijo nada porque no iba con ellos, y mañana pueden ser llave de gobierno en Andalucía, prueba de toque de lo que puede ser su verdadero peso como fenómeno político de expresión del cabreo ciudadano con los unos y los otros. Imaginen lo que puede suceder si prenden mecha en territorios tradicionalmente declarados como de voto de derechas, léase Castilla y León… Ya están aquí. Ahora, para intentar explicar lo que podría suceder en España en los próximos meses quizá la pregunta sea, ¿lo han estado siempre?