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Zamora, naturaleza y parajes de ensueño

El entorno natural de Zamora, de ensueño

Toda la provincia de Zamora ofrece una gran diversidad en turismo de naturaleza, sin embargo, muchos de sus rincones son desconocidos. En sitios como http://medioambientum.com/, dedicados a contenidos relacionados con el turismo medioambiental, se pueden encontrar las claves de cómo realizar un viaje de este tipo, en el que conectar con el entorno, la fauna y la flora. Estos son algunos puntos de la región de Zamora en los que se puede disfrutar de una escapada rodeados de belleza.

Lago de Sanabria: se sitúa en el municipio del mismo nombre al Noroeste de la provincia. Se encuentra en el sistema de lagunas situado entre las sierras Cabrera y La Calva. Esta zona montañosa está llena de sierras cubiertas de nieve durante la mayor parte del año. Es el mayor lago de origen glaciar de la Península y su Parque Natural recibe al año miles de visitantes, pero además, guarda un tesoro en la parte más alta de la zona. A 1700 metros de altura está el Lago de los Peces, una zona que vale la pena visitar si se hacen rutas a pie.

Arribes del Duero: este Parque Natural hace frontera con Portugal y sus cambios de relieve permiten al río formar unas imágenes únicas. Esta región cuenta con un rico pasado histórico plagado de los principales pueblos que han habitado en la Península. Su interés turístico se complementa con los municipios aledaños Fermoselle y San Felices de los Gallegos, declarados conjunto histórico-artístico nacionales.

Bosque de Valorio: este parque mezcla naturaleza con arquitectura e historia, gracias a los enclaves que aún sobreviven de épocas medievales y que han dado pie a leyendas. Se encuentra dentro del término municipal de Zamora y si es tan especial, es debido a su composición peculiar con diferentes ecosistemas en cada una de sus zonas.

Los Pelambres: la provincia de Zamora cuenta con playas fluviales a lo largo de toda su extensión, pero por destacar una, Los Pelambres ofrece un extra para sus visitantes. A la orilla del río Duero, además de bañarse y tomar el sol, los turistas disponen de unas increíbles vistas hacia la ciudad desde donde se ve una instantánea con la Catedral y la Muralla digna de postal.

Mirador del Duero: este enclave alto situado en la ciudad zamorana de Toro es una ventana a toda la región. Se puede subir paseando y disfrutando del aire puro de la naturaleza, hasta la parada final, unas espectaculares vistas sobre el río y su ribera.

Reserva Natural de Lagunas de Villafáfila: estas tierras son fértiles y ricas en sal, por lo que los emplazamientos siempre se han formado a su alrededor a lo largo de los siglos. Sin embargo ahora, este paisaje se ha convertido en Reserva Natural por su importancia como zona húmeda. Al ser una extensión de tierra llana, ver las charcas extenderse hasta donde alcanza la vista choca con el resto de la castilla seca.

Estos y tantos otros enclaves forman una provincia que tiene mucho que ofrecer. El turismo mediambiental, de adentrarse en la naturaleza y de experimentar su esplendor alcanza sin duda en Zamora uno de sus máximos puntos de esplendor.