Zamora registra cuatro agresiones a profesores en un contexto de aumento de los casos

El instituto Claudio Moyano de la capital.

El número de denuncias se ha reducido de 7 a 4 en un curso, pero aumenta en el conjunto de Castilla y León. La mayor presión de los padres, el aumento en las edades más tempranas y los problemas con las redes sociales protagonizan el fenómeno.

Las agresiones a los profesores se están convirtiendo en un fenómeno cada vez más preocupante en la educación. Ahora, el sindicato ANPE, responsable del servicio del Defensor del Profesor, ha puesto sobre la mesa unas cifras que siguen al alza, aunque con algunas excepciones. Una de ellas es Zamora, donde el número de agresiones ha pasado de 7 a 4 en un curso y que es, junto con Ávila y Soria, la provincia con menos problemas, aunque también tiene menos alumnos que otras.

 

Sin embargo, continúa ascendiendo el número de casos de acoso y violencia hacia los docentes en Castilla y León. El curso 2016-2017 han sido 79 los docentes atendidos, lo que supone un 20% más con respecto al curso anterior y la cifra más alta de los últimos ocho cursos. Por lo que se refiere a la tipología de los casos atendidos, se distinguen los concernientes a los alumnos, los que provienen de la interacción con los compañeros de profesión y los relacionados con los padres:

 

  • En cuanto a los alumnos hay que destacar el gran aumento de casos en lo relacionado con las agresiones (pasando de 6 a 14 casos).
  • En lo relativo a los compañeros, ha aumentado en 3 el número de casos de acoso.
  • Por lo que se refiere a los padres, disminuyen las amenazas pero aumentan las agresiones (pasando de 2 a 3).

 

Aquí aparece el problema con los grupos de WhatsApp, sospechosos del incremento de la presión sobre los docentes. El informe nacional del defensor del profesor revela un aumento en las denuncias a profesores del 18 al 19 por ciento o la presión para modificar las notas del 7 al 8 por ciento. En este sentido, la coordinadora de este servicio telefónico del Defensor del Profesor, Crisálida Rodríguez, ha señalado que existe "un antes y un después" del uso de WhatsApp por parte de los padres.

 

"A veces que a un padre le metan en un grupo de WhatsApp es lo peor que le puede pasar", ha insistido esta experta, que ha alertado de la cantidad de "conflictos" que genera este sistema de comunicación entre los padres y que puede llegar a la situación de intentar cambiar al tutor de sus hijos, cuestionar al docente o incluso pretender desplazar a un alumno con discapacidad de una clase. Otro de los coordinadores del servicio del Defensor del Profesor, Jesús Niño, ha señalado que el acoso, agresiones y amenazas de alumnos de Primaria y Secundaria a profesores se debe también al ejemplo de sus padres: "Un padre que agrede o amenaza no es una buena referencia. Existe un componente familiar importante".

 

Ésta y las anteriores situaciones destacadas están provocando inestabilidad emocional en los docentes, llegando en algunos casos a producir serias consecuencias para su salud mental.  El 38% de los casos presentaba ansiedad, el 5% estrés y el 14% depresión, produciéndose en un 11% baja laboral de distinta temporalidad. Estos datos trascienden al propio docente puesto que un profesor con estado emocional alterado, además del sufrimiento personal que debe soportar, reduce significativamente su rendimiento profesional, lo que disminuye la calidad de la educación.

 

En este sentido las bajas laborales generan un coste para la administración y una modificación de la propuesta pedagógica para los alumnos. El daño lo producen unos pocos y, sin embargo, las consecuencias se extienden hacia todo el alumnado con el que interactúa el profesor agredido.