Zamora se libra de los grandes fuegos en un verano histórico sin incendios forestales relevantes

Incendio forestal en Hermisende en agosto de 2018.

La provincia no ha registrado ni un solo incendio forestal superior a 'nivel 0' en todo el verano: el año pasado sumó siete.

La época de alto riesgo de incendio ha terminado este domingo con un resultado histórico en Zamora. La provincia es casi todos los veranos pasto de las llamas en incendios importantes, pero este verano se ha saldado sin fuegos de relevancia. De hecho, desde que se abrió la temporada de alto riesgo no se ha registrado ni siquiera un nivel 1 en ningún incendio en la provincia. El único de cierta importancia se produjo en Hermisende a finales de agosto y, como ha ocurrido todo el verano, la rápida intervención de los medios de extinción evitó que fuera a mayores.

 

El verano ha sido bastante tranquilo gracias a que las temperaturas no han sido muy altas y a una primavera muy lluviosa. El resultado es una campaña excepcionalmente tranquila en la provincia de Zamora, y en general en toda Castilla y León, donde apenas ha habido incendios graves; sólo en Soria y León se han registrado sendos nivel 1 y nivel 2.

 

La situación ha sido muy diferente a la habitual. El año pasado, sin ir más lejos, Zamora fue castigada por las llamas. En poco más de dos meses, la provincia fue escenario de siete grandes fuegos que llegaron a ser declarados 'nivel 2' de peligrosidad por su fuerza y por proximidad a poblaciones. Fue la provincia más afectada de Castilla y León; León, con tres incendios 'nivel 2', y Ávila con otros dos son las otras grandes perjudicadas.

 

El verano pasado, Trabazos tuvo incendio el 21 de julio y el 11 de septiembre, con lo que la temporada empezó y acabó con un fuego importante en esta localidad. Fermoselle sufrió dos fuegos 'nivel 2' en poco más de una semana, entre finales de agosto y principios de septiembre, y llegó a estar cercada por el fuego. Además, Figueruela de Arriba alcanzó el nivel 2 el 24 de agosto, Vega de Tera el 17 de julio y Pino del Oro, uno de los fuegos más importantes del verano, con más de 3.000 hectáreas quemadas y que obligó a desalojar un pueblo y cortar la carretera nacional.

 

La Consejería de Fomento y Medio Ambiente ha reconocido que puede hablarse de un balance halagüeño de la campaña, debido a las intensas lluvias de la primavera, especialmente en marzo y las posteriores de junio, que han mantenido un nivel de humedad elevado en la vegetación, lo que ha permitido que los fuegos iniciados progresaran lentamente, a pesar de haber tenido unos meses de agosto y septiembre bastante cálidos.

 

La Junta destaca también la mayor concienciación de la población, uno de los principales factores que han hecho posible que este años se registre un número de incendios forestales muy bajo. Para los próximos días, la Consejería insiste en la recomendación de extremar la prudencia en las actividades de trabajo y ocio al aire libre para evitar el inicio de un posible incendio y, en caso de observar algún conato, alertar siempre a través del 112.

 

Cuando los técnicos den por finalizada la campaña, el consejero de Fomento y Medio Ambiente comparecerá en las Cortes de Castilla y León en la Comisión correspondiente para ofrecer los detalles pormenorizadamente.