Cyl dots mini

Zamora también tiene su independencia

Ayuntamiento de Santa María de la Vega.

El municipio de Santa María de la Vega, una localidad del histórico Reino de León, de desgajó de Morales del Rey hace unos años para convertirse en municipio independiente. 

El término independencia está entre los más usados de los últimos tiempos, pero no es ni mucho menos exclusivo de la realidad catalana. Desde 1977 más de un centenar de municipios se han independizado de otras localidades, según información del Instituto Nacional de Estadística (INE). Todos estos procesos de segregación están regulados por ley y las reglas son muy básicas: deben estar justificados y no pueden suponer una modificación de las fronteras provinciales.


La Ley de Bases de Régimen Local subraya que la creación de nuevos municipios sólo podrá realizarse sobre la base de núcleos de población territorialmente diferenciados y siempre que los municipios resultantes cuenten con recursos suficientes para el cumplimiento de las competencias municipales y no suponga disminución en la calidad de los servicios que venían siendo prestados.

 

Es el caso del municipio zamorano de Santa María de la Vega, que se independizó en 1980 de la cercana Morales del Rey. En su caso, se trata de una localidad con mucha historia, perteneciente al Reino de León. En su origen están Redelga y Verdenosa, dos antiguas localidades que se integraron en 1925. A día de hoy, son los dos barrios de Santa María de la Vega. Como marca la normativa, en su día constituían núcleo poblacional diferente al de Morales del Rey en el valle del río Eria, motivo por el cual pudo escindirse.

 

Además, desde la reforma de 2013 se añade que para poder independizarse una localidad debe tener al menos 5.000 habitantes y los municipios resultantes deben ser financieramente sostenibles. Y la decisión debe contar con el visto bueno de la Comunidad Autónoma a la que pertenezca el municipio y ser informada al Gobierno. Eso ha complicado que después se hayan producido más procesos de escisión.


Así ha ocurrido en el caso de Itsaso, en Guipúzcoa, cuyo independencia ha durado apenas dos meses, entre diciembre de 2016 que se declaró y febrero de 2017 en que se denegó la inscripción de Itsaso como municipio en el registro de entidades locales alegando que no cumplía con el requisito de contar con al menos 5.000 habitantes. El 74% de los 158 vecinos de Itsaso aprobó en diciembre del 2016 la desanexión de Ezkio, municipio al que había sido anexionado en 1964, "en plena dictadura, sin conocimiento ni consentimiento de sus vecinos".


Más suerte tuvieron los vecinos de Balanegra que en finales de febrero de 2016, doce años después de un referéndum y tras casi 29 de autogobierno, aprobaron sus primeros presupuestos como municipio con un gasto previsto de 2,7 millones de euros. Este municipio de Almería, de 2.835 habitantes, 23,55 kilómetros cuadrados de superficie y 2.200 metros de playa, se independizó del término municipal de Berja (Almería) en 2015. El proceso había comenzado en 1987, con el establecimiento de Balanegra como Entidad Territorial de ámbito inferior al municipio (EATIM) que daba respuesta a las demandas de los vecinos que, en su mayor parte, consideraban que los 22 kilómetros de distancia a Berja dificultaban la realización de gestiones y la recepción de servicios, según relata la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).