Penitencia de silencio para construir un mundo más humano - Semana Santa Zamora 2014
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Cerca de 2.000 penitentes cumplen con el impresionante juramento del silencio, que retumbó sobre la Catedral en palabras de Rosa Valdeón por un mundo sin injusticias ni marginación donde la sociedad se haga humanidad.

El Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias ha vuelto a hacer el silencio en la plaza de la Catedral en uno de los momentos más brillantes de la Semana Santa de Zamora. Brillante hoy por el magnífico sol de una tarde primaveral que ha hecho refulgir con fuerza el blanco y rojo de los 2.000 penitentes que, un año más, han acudido a la llamada de su Cristo. La procesión contiene algunos de los actos más simbólicos de toda la Pasión zamorana y es, sin duda, una de las más espectaculares por su condición de cofradía para el voto de silencio.

 

A partir de las ocho de la tarde, las calles que desembocan en la plaza de la Catedral han sido un bullir de cofrades preparados para su juramento. Esta hermandad, una de las más numerosas de Zamora, ha convocado a cerca de 2.000 hermanos que se aprestaban a esa hora a llegar al entorno del Castillo. Allí, mientras el sol caída, han esperado el momento de empezar a formar, momento que siempre se hace esperar, pero que ha arrancado a las ocho y media a toque de campana; a partir de ahí, su tiempo ha sido puntual.

 

Primero han salido al patio los dos grandes pebeteros portados a hombros por hermanos que han llenado el ambiente de olor a incienso desde antes de aparecer en escena. Después, los 2.000 hermanos han ido ocupando sus lugares, lo que les ha llevado cerca de media hora. A las nueve de la noche, la alcaldesa de Zamora ha iniciado el acto del juramento del silencio. En su discurso de este año, Rosa Valdeón ha pedido a los presentes un esfuerzo por lograr un mundo mejor, sin injusticias ni desigualdades, y que se haga patente en cada materia y día a día.

 

Para ello, y ante el Santísimo Cristo, ha recurrido a versos de León Felipe y de Jesús Hilario Tundidor para llamarnos a abandonar la desidia y alcanzar la quimera de los hombres iguales. Una sociedad que se haga más humanidad.

 

Tras sus palabras, se ha producido el impresionante juramento del silencio, con el que los penitentes se obligan a guardar silencio durante toda la procesión. De rodillas, los 2.000 hermanos participantes han jurado mientras los centenares de espectadores guardaban, a su vez, su parte del juramento, un silencio reverencial que ha apagado todos los ecos de la Catedral.

 

Tras retomar la posición, los hermanos han empezado a hacer su desfile por las calles de Zamora, aromatizadas con el olor del incienso y con las evocadoras luces de las 2.000 velas que portan los penitentes. En algunas calles estrechas como la Rúa de los Notarios, los vecinos de los balcones podían tocar al Santísimo Cristo de las Injurias, una talla del siglo XVI.

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