Juan Luis Cebrián, en la lista negra
"Los periódicos de papel son zombies, están muertos pero se creen que están vivos". Lo ha dicho Juan Luis Cebrián, uno de los más reconocidos periodistas españoles de los últimos cincuenta años. Fue director, consejero delegado, presidente, presidente honorario con presencia en las páginas de opinión de El País hasta que el expresidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, reclamó su cabeza, según afirma el propio Cebrián.
En una reciente entrevista publicada por The Objetive, el exdirector repasa el viaje empresarial de un diario que ha sido referente fundamental en la exitosa Transición española. Sin lugar a dudas, fue uno de los actores fundamentales de unos años en los que se alcanzaron en España máximas cotas de prensa libre. Al contrario de lo que ocurre actualmente, donde abundan los medios de comunicación y los plumillas apesebrados por el poder establecido.
En multitud de ocasiones no he coincidido con las opiniones expresadas por Cebrián, sin embargo siempre me han interesado sus argumentos, sus puntos de vista y el carácter intelectual que aporta al debate político desde el ámbito del periodismo. Puedo no estar de acuerdo con él, pero siempre me obliga a reflexionar, a replantearme convicciones y prioridades. Y eso es positivo a la hora de mantener la mente abierta.
El País ejerció durante décadas una clara línea editorial inclinada a las tesis ideológicas de la izquierda, pero siempre con cierta independencia. Mantuvo en su día sonoros litigios con los gobiernos de Felipe González o Zapatero. Con el primero se limaron asperezas, con el segundo ha resultado imposible dado el resentimiento que maneja y por el que es más que conocido el leonés, que con sus habituales maniobras de lobista contemporáneo ha conseguido colocar en el Grupo Prisa directivos afines y, de paso, purgar a los infieles.
Por eso El País, en línea editorial de apoyo al Gobierno, ha perdido en los últimos años su antigua independencia. Cebrián lo describe a la perfección en la citada entrevista. Una vez que el capital extranjero se hizo con el control accionarial, el periódico ha mutado, se ha convertido en otro tipo de publicación. Además de mantener clientela, lo esencial es facturar, principio básico de cualquier empresa. Para demostrar lo dicho, sólo hay que echar un vistazo a las partidas publicitarias de los actuales departamentos ministeriales del Gobierno en los últimos tiempos (y a los continuos cambios en la dirección, incluyendo a la fallecida Soledad Gallego-Díaz).
La transformación negativa del diario tiene un responsable para quien fuera su primer director con tan sólo 32 años: "El País ha perdido su independencia por culpa de Zapatero". Concisa y contundente afirmación. Seguro que a los más cafeteros les encanta que así sea. A quienes conocemos de algo al susodicho no nos sorprende lo más mínimo, al expresidente le pone la prensa domesticada, los juntaletras al dictado y los medios aduladores. La crítica para el enemigo.
Como demostración de la inquina con la que los actuales propietarios tratan a la vieja guardia del periódico, además de Cebrián, periodistas y escritores de la talla Antonio Caño, Francesc Carreras, Antonio Elorza, Félix de Azúa o Fernando Sabater, que ni han asistido a las celebraciones del 50 Aniversario de El País. Todos ellos figuran ahora en la lista negra de nuevos afines a la derecha, como el mismísimo Felipe González. Al parecer, el dedo acusador es el mismo, el perejil de todas las salsas del régimen político del momento, el político leonés __ENDASH__ nacido en Valladolid - encantado de haberse conocido.
El País era el periódico de referencia en la Facultad cuando inicié los estudios de Periodismo en Madrid a finales de la década de los 70. Hoy es otra cosa. Ocurre lo mismo con los diarios de papel, zombies o no deben adaptarse a los tiempos que corren.

