Ilusionados por la política

Ilusionados por la política

Por Félix de la Fuente

¡Europa, despierta ya!


Me hubiera gustado que en lugar de varios 'noes' a la guerra de Irán, ésta no es nuestra guerra, hubiera habido un solo no rotundo a la política guerrera de Trump por parte de una Unión Política Europea. Pero esa Unión Política no existe y los temas de política exterior son, por desgracia, competencia prácticamente exclusiva de los Estados miembros.     

Europa debe reaccionar sin complejos ante el abandono por parte de los Estados Unidos. La UE no se creó para ser una potencia mundial, sino, sobre todo, para evitar nuevas guerras en suelo europeo. Y con esta misión Europa sí está cumpliendo. Pues ni la guerra de los Balcanes ni la guerra de Ucrania -las únicas que se han dado en suelo europeo en los últimos 70 años- tienen la más mínima relación con la UE. Todo lo contrario, en ambos casos Europa ha tratado de paliar los efectos devastadores de estas guerras.

Por otro lado, aunque Europa reconozca toda la ayuda que los Estados Unidos le han prestado durante la Segunda Guerra Mundial y después a través del plan Marshall, también está sufriendo las consecuencias de las posteriores guerras provocadas por los Estados Unidos Los millones de refugiados que Europa ha recogido y a los que está prestando ayuda son el contrapeso en la balanza de su haber frente a los Estados Unidos.

El no a la guerra de Irán dado por los Estados europeos es una muestra de que Europa está despertando, pero, al mismo tiempo, de la contradicción que está viviendo Europa: una sociedad unida, que se siente europea, por un lado, y unos gobernantes, que se creen dioses independientes y se resisten a abandonar su corona de hojalata. Una Europa que está despertando, la Europa de los ciudadanos, y otra Europa que sigue dormida, la Europa de los políticos.

El no a la guerra de Irán es un no de los gobiernos de los Estados miembros, no es un no de la UE, por mucho que esos gobiernos alardeen y se llamen Consejo Europeo. Tampoco es un no de revancha. Es un no convencido, a pesar de las presiones comerciales que EE. UU pueda aplicar a Europa. Es mucho más que un no a la guerra dado en una manifestación, que deja de oírse a los cincuenta metros.

Tanto la guerra de Ucrania como el actual conflicto de Irán están demostrando que o Europa se decide pronto por su unión política o el proyecto de integración europea ha llegado ya a su cumbre, lo que quiere decir que ha quedado muerto.

 Europa empieza a despertar y a caminar por sí misma. Espero que lo haga en la buena dirección y no para dar ánimos a los nacionalismos trasnochados. Y espero también que empiece a caminar sola en otros campos.