Recetas para educar

Recetas para educar

Por Juan Carlos López

Moscas, abejas y mosquitos


En el gran escenario de la vida, podemos encontrar todo tipo de personajes. Algunos buscan lo bueno, otros solo se quejan, y algunos simplemente chupan energía donde pueden. Si lo pensamos bien, hay tres pequeños insectos que nos pueden enseñar mucho sobre cómo vivimos: las moscas, las abejas y los mosquitos.

Cada uno representa una actitud ante la vida. La buena noticia es que puedes elegir cuál quieres ser.

 

Las moscas: siempre buscando la basura

 Las moscas no son malas. Simplemente hacen lo que saben hacer: revolotear sobre lo que está sucio, buscan la mierda. Pueden estar en un jardín lleno de flores, pero si hay una herida o basura cerca, ahí se van a posar. Siempre encuentran lo negativo. Siempre encuentran el defecto.

 Hay personas con esta misma actitud: se enfocan en lo que está mal, en lo que falta, en el error. No importa cuánto bueno haya en su entorno, su atención va directo a la queja, al juicio, al drama. Muchas veces no buscamos razones para hacerlo buscamos excusas. Y lo peor: muchas veces lo hacen sin darse cuenta.

Hay gente que tiene una escopeta cargada con la excusa que apunta con rabia.

 

Las abejas: encuentran lo bueno y lo transforman

Las abejas son sabias y trabajadoras. Vuelan por la vida buscando lo dulce, lo que tiene valor. Donde una mosca ve desorden, la abeja ve oportunidad. Se enfocan en lo positivo, en lo útil, en lo que nutre. Y no solo lo recolectan… ¡lo transforman en miel!

 Las personas "abeja" son esas que te inspiran. Ven lo bueno, lo rescatan y lo multiplican. Aportan. Crean. Hacen que los ambientes florezcan. No niegan que hay problemas, pero no se quedan atrapadas en ellos. Saben que el enfoque lo cambia todo.

Las abejas tienen una conciencia particular, pero también una conciencia colectiva para ver lo que es bueno para la colmena.

Si quieres crecer, si quieres ser parte de soluciones, si quieres dejar huella… necesitas tu modo abeja.

Muchos me habréis oído hablar de equipos tontos y equipos inteligentes. Los equipos tontos, cuando uno dice A, el otro contrapone no A. lo que se entiende jorobas por jorobar. Pero el quipo inteligente cuando uno dice A, dice B o como mejorar tu A. ejerce el efecto multiplicador.

Para ello hay que evitar frases como "es lo que hay", pues invita al conformismo, y sustituirla por "vamos a cambiarlo".

 

Los mosquitos: chupan energía y se van

Y luego están los mosquitos. No construyen nada. No polinizan. No limpian. Solo aparecen cuando todo está tranquilo, hacen ruido, pican, molestan, y se van. No dejan nada bueno. Solo la picadura.

Sí, hay personas así también. Que llegan solo a quejarse, a absorber energía, a criticar sin aportar nada, a desmotivar. Y a veces (aunque duela admitirlo), también hemos sido mosquitos con otros. Cuando actuamos desde la envidia, desde el juicio, desde el ego herido.

Hay gente que quiere que te vaya bien, pero no mejor que a ellos.

 

Pero también aquí hay una elección: podemos dejar de ser eso. Podemos decidir sanar, aportar, crecer, dejar de drenar y empezar a nutrir.

 

Entonces… ¿quién decides ser?

 Nadie es solo una cosa. Todos tenemos un poco de mosca, de abeja y de mosquito en distintos momentos de la vida. Lo importante es reconocer en qué modo estás operando… y desde ahí decidir conscientemente cambiar.

- Si estás viendo solo lo negativo, practica gratitud.

- Si estás criticando sin construir, haz una pausa y pregúntate qué puedes aportar.

- Si sientes que estás agotando a los demás, trabaja en sanar lo que te está picando por dentro.

- Y si ya eres una abeja, ¡sigue volando y contagiando!

El mundo necesita menos moscas que juzguen, menos mosquitos que drenen… y muchas más abejas que construyan, que nutran, que transformen.

Porque al final, todos dejamos algo tras nuestro paso: ¿será ruido y molestia… o dulzura y polinización? Recuerda que cuando te vas de este mundo no te llevas nada, pero puedes dejar mucho. Piensa que tu éxito será cuánta gente vive mejor gracias a ti en algún sitio.

 

La manzana perfecta

 Después de una charla sobre la perfección le pidieron a  Nasruddin "Muéstranos un ejemplo".

Nasruddin tomo una manzana y se la presentó. "Pero esta manzana está mala, por un lado, dijo el alumno. Una manzana celestial debería ser perfecta.

 "Es verdad, pero dada tus reales posibilidades, esto es lo más parecido que jamás podrás ver en una manzana celestial."