El candidato del Partido Socialista Obrero Español a presidir la Junta de Castilla y León, Carlos Martínez, afirmó en Burgos durante el inicio oficial de campaña que los comicios del 15 de marzo se resumen, a su juicio, en "una disyuntiva clara: continuidad o cambio político".
El dirigente defendió que su propuesta se fundamenta en tres ejes —derecho a permanecer, regresar y llegar— y contrapuso ese planteamiento a lo que considera la estrategia del presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, al que acusó de basar su acción política en "dejar que otros tomen la iniciativa".
Martínez describió su programa electoral como "un plan estructurado y coherente", no una suma aislada de promesas, destacando que las 575 medidas incluidas responden a un diseño global que define el modelo territorial que propone su partido. Ese proyecto, explicó, pretende revertir lo que califica como décadas de decisiones erróneas del PP, responsables —según su análisis— del estancamiento socioeconómico de la Comunidad.
El candidato socialista atribuyó al prolongado mandato popular la situación actual de Castilla y León, que situó en posiciones rezagadas dentro del conjunto nacional. En esa línea, lanzó duras críticas personales contra Mañueco, al que tachó de falto de iniciativa y responsabilidad, y le reprochó no haber aceptado un cara a cara electoral. También cuestionó las directrices nacionales del PP sobre pactos autonómicos con Vox, calificándolas de "medida autoritaria".
En su discurso, el aspirante sostuvo que ambas formaciones mantienen posiciones muy similares y advirtió de que, tras las elecciones, podrían aplicar políticas restrictivas en derechos si suman mayoría. Frente a ese escenario, pidió a la militancia socialista implicación activa para movilizar al electorado y trasladar confianza en su proyecto político.
Martínez aseguró sentirse "preparado para gobernar" tras recorrer, según señaló, unos 200.000 kilómetros por la Comunidad escuchando a ciudadanos y colectivos. Cerró su intervención reivindicando que Castilla y León necesita un giro político que sustituya el desánimo por expectativas de futuro, y defendió que ese cambio debe construirse desde el territorio, con presencia tanto en Europa como en Madrid, junto al PSOE liderado por Pedro Sánchez.








