Seattle convierte el Egipto-Irán del Mundial en foco de tensión por la celebración del Orgullo LGTBI

Las dos selecciones rechazan la designación del partido como encuentro del Orgullo LGTBI mientras se juegan una histórica clasificación para la siguiente ronda

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Seattle convierte el Egipto-Irán del Mundial en foco de tensión por la celebración del Orgullo LGTBI
Mohamed Salah, de Egipto, al celebrar después de marcar un gol durante el partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Nueva Zelanda y Egipto, en Vancouver.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 2 min.

El duelo entre Egipto e Irán de este viernes, 26 de junio, en Seattle, decisivo para definir el futuro del Grupo G del Mundial 2026, ha quedado marcado por una polémica que trasciende lo deportivo. La decisión de las autoridades locales de catalogar el encuentro como el 'Partido del Orgullo LGTBI' ha provocado el rechazo de ambas delegaciones, que consideran la iniciativa incompatible con sus valores culturales y tradiciones.

Mientras las dos selecciones luchan por alcanzar por primera vez en su historia una clasificación a las eliminatorias de una Copa del Mundo, el debate sobre la visibilidad del colectivo LGTBI se ha convertido en uno de los principales focos de atención alrededor del encuentro.

La postura más contundente ha llegado desde Irán. El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, calificó la iniciativa de "irrazonable" y solicitó a la FIFA que en las gradas solo se permita la exhibición de banderas nacionales oficialmente reconocidas, excluyendo cualquier símbolo relacionado con el movimiento LGTBI, incluida la bandera arcoíris.

La delegación egipcia también ha expresado su "malestar" por la designación del partido, alineándose con la posición iraní frente a una medida impulsada por la ciudad anfitriona en el marco de las celebraciones del Orgullo.

Más allá de la controversia, el encuentro tiene una enorme trascendencia deportiva. Egipto lidera actualmente el Grupo G con cuatro puntos, mientras que Irán ocupa la segunda posición con dos. Ambos dependen de sí mismos para alcanzar una clasificación histórica a los dieciseisavos de final, en un grupo donde Bélgica, considerada favorita antes del torneo, ha decepcionado y llega a la última jornada en una situación comprometida.

Los egipcios afrontan el choque impulsados por el gran momento de Mohammed Salah, figura indiscutible del equipo. El delantero fue decisivo en la victoria frente a Nueva Zelanda con un gol y una asistencia, reforzando las aspiraciones de una selección que nunca ha logrado superar la fase de grupos en sus anteriores participaciones mundialistas.

"Sobre mí recae gran parte de la esperanza de la clasificación, pero sabemos que podemos conseguirla como equipo", afirmó Salah en declaraciones a medios internacionales.

En el lado iraní, la selección ha encontrado motivación adicional en las dificultades que ha afrontado durante el torneo. Los empates ante Nueva Zelanda y Bélgica han fortalecido la confianza de un grupo liderado por Mehdi Taremi, Saman Ghoddos y Alireza Jahanbakhsh, que llega con toda su plantilla disponible para el partido decisivo.

Con el balón a punto de rodar, Seattle será escenario de un choque donde se mezclarán fútbol, política y derechos sociales. Mientras Egipto e Irán buscan una clasificación inédita, la controversia por la celebración del Orgullo LGTBI ha añadido una dimensión extra a uno de los partidos más sensibles de la última jornada de la fase de grupos.

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