Una N-631 llena de baches espera un proyecto de 10 millones de euros para su arreglo

La N-631 en Zamora, uno de los tramos de especial vigilancia. Foto: F. Oliva

El proyecto anunciado por el PP antes de abandonar el Gobierno sigue esperando permisos y licitación, mientras el trayecto entre el Puente de La Estrella y Tábara es cada vez más peligroso.

La A-66 ha sido esta semana el centro de nada menos que una PNL en el Congreso de los Diputados. El debate se ha ventilado en torno a una iniciativa que presentaron los diputados socialistas cuando todavía no estaban en el Gobierno para que los diputados del PP, que ahora ya no lo están, se retrataran por el asunto. Parece estar en vías de solución con una potente inversión, pero hay otra carretera de la provincia que no puede esperar más: la N-631. Y que está en la misma situación: un proyecto anunciado por el anterior Gobierno que no termina de concretarse con este.

 

Las críticas por su estado y por las condiciones en las que se circulan vienen de muy atrás. Hace años que esta nacional concentra buena parte de los peligrosos accidentes con fauna (es una de las carreteras más afectadas del país) y circular por ella es peligoros a casi todas horas del día gracias a corzos, ciervos o jabalíes. También influye el tráfico pesado de camiones para las obras de la alta velocidad. Y el tráfico convencional diario de una carretera que une Tábara y Sanabria con Zamora. El resultado es una carretera peligrosa (accidentes como el de Pozuelo este verano lo demuestran) sobre la que no se toman soluciones.

 

Desde 2016 han arreciado las voces para arreglarla, pero a día de hoy transitar por ella es un viaje por una variada colección de baches pronunciados. Quizás la última actuación destacable data de cuando Clara San Damián era subdelegada del Gobierno. Entonces estalló el problema de la fauna, con 1.500 ejemplares de corzos y ciervos en la zona. Se limpiaron márgenes de la carretera para dar más visibilidad y se instalaron más señales. Se habló incluso de vallar el recorrido, algo inviable sin una inversión grande. Después, sólo algunas actuaciones para un arreglo supreficial de algunos tramos. Insuficiente.

 

En la actualidad, de los 55 kilómetros de todo el recorrido, lo peor está en los 25 kilómetros entre el puente de La Estrella y Tábara. Hasta el puente se han arreglado algunos tramos, pero desde allí el estado de la carretera es desastroso, sin paliativos. Hay muchos tramos de asfalto roto, profundos baches, ondulaciones... En Pozuelo mejora algo, pero el tramo desde esta localidad hasta Tábara es calamitoso, con una calzada que incluso está demasiado abombada. La única solución ha sido poner señales avisando de que el asfalto está en mal estado y limitar la velocidad.

 

Ahora se plantea el gasto de diez millones de euros en un arreglo integral. La cantidad es considerable, algo imprescindible para actuar en un tramo de 55 kilómetros. Las partidas que se han manejado hasta ahora no pasan de unos cientos de miles que dan para poco más que fresar el asfalto donde más baches había y extender una delgada capa de asfalto. El tramo necesita más: posiblemente, un asfalto nuevo, más arcén, nueva señalización... también alguna medida para mitigar los cruces de fauna.

 

El PP se sacó de la manga esta inversión de 10 millones en abril de este año, fuera de lo que había 'negro sobre blanco' en el presupuesto, que eran sólo diez millones. Está, como le ha ocurrido con la inversión de la A-66, a falta de permisos, licitación y adjudicación. Hace unos días, el subdelegado del Gobierno anunciaba que hay proyecto, que era urgente hacerlo, pero que era de 6 millones.

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