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El 'día después' de los evacuados por el incendio de Almería
Algunos residentes en Bédar pernoctan en un polideportivo cercano, donde esperan noticias de sus mascotas o del estado de sus viviendas
Las camas del polideportivo de Garrucha, habilitado para acoger a los desalojados por el incendio de Los Gallardos (Almería), empiezan a recogerse este sábado, mientras quienes tuvieron que abandonar sus casas, ya reubicados en hoteles, continúan sin saber cuándo podrán regresar: "No nos vamos sin el perro", cuenta a EFE Marina, una de las afectadas.
A esta catalana, que había alquilado una vivienda en Bédar para pasar las vacaciones con su pareja y sus dos hijas pequeñas, el incendio le sorprendió el jueves fuera del alojamiento.
Cuando intentaron regresar para recoger a su mascota, la Guardia Civil ya había cortado los accesos. Desde entonces esperan poder volver: "Tenemos la esperanza de que la casa no se haya quemado y el perro esté bien", comenta.
La inquietud también acompaña a Penelope, una vecina de origen británico que veranea con su marido desde hace catorce años en la aldea de Los Pinos, una de las primeras zonas afectadas por este fuego en el que han fallecido al menos doce personas.
Sentada en una de las sillas habilitadas en el polideportivo, cuenta a EFE que la Policía Local les dio apenas "tres minutos" para preparar la evacuación.
Estaban en casa, tomando té, cuando comenzaron a escuchar los altavoces y a ver pasar a los agentes. Poco después, una vecina les advirtió: "Nos dijeron: 'Tienen tres minutos para salir'", relata.
Desde entonces no sabe cuál es el estado de su vivienda. "No sabemos qué le ha pasado. No sabemos si se ha quemado o no", afirma esta mujer, que durmió la primera noche en el coche; la segunda, en el pabellón de Garrucha, y este sábado, en una vivienda que les han cedido unos vecinos.
El ambiente en el polideportivo es este sábado mucho más tranquilo que en días anteriores. Entre ropa, camillas, ventiladores, juguetes y cajas con comida sobre mesas improvisadas, algunos de los evacuados terminan de recoger sus pertenencias.
Junto a una de estas mesas, el concejal de Obras y Servicios del Ayuntamiento de Garrucha, Pedro Zamora, explica a EFE que los últimos cuarenta desalojados ya disponen de hoteles y casas particulares en las que pasar la noche.
Aun así, detalla que las instalaciones permanecerán preparadas por si fuera necesario volver a activarlas. "Dejamos activas las camillas y la comida por si necesitan el domingo o el lunes volverlo a abrir. Lo dejamos todo preparado para no salir corriendo", señala.
Durante estos días, añade, el municipio se ha volcado con la emergencia. Los vecinos han abierto las puertas de sus casas, han donado ropa, ventiladores y comida mientras psicólogos y médicos atendían a algunos de los 1.450 evacuados, que continúan a la espera de regresar a sus hogares y, en algunos casos, reencontrarse con las mascotas que tuvieron que dejar atrás.
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