El pueblo zamorano recupera uno de los cinco molinos que marcaron su historia y rescata las técnicas de molienda transmitidas durante generaciones
Lanseros vuelve a escuchar el rumor de sus piedras: un molino histórico renace junto al río
El pueblo zamorano recupera uno de los cinco molinos que marcaron su historia y rescata las técnicas de molienda transmitidas durante generaciones
Hay lugares que son mucho más que una construcción antigua. En Lanseros, uno de esos espacios vuelve a formar parte de la vida del pueblo después de años de abandono. La localidad zamorana ha presentado este sábado la recuperación de uno de los cinco molinos que llegaron a funcionar en su entorno y que durante generaciones estuvieron ligados al trabajo, al río y a la vida cotidiana de sus vecinos.
El molino había quedado prácticamente derruido después de sufrir los efectos de una fuerte crecida del río. Ahora, gracias a una actuación financiada mediante una partida obtenida por el Ayuntamiento, el edificio recupera su presencia y vuelve a mostrar parte del mecanismo que durante décadas permitió transformar el cereal mediante la molienda tradicional.
Pero la recuperación no se ha limitado a levantar de nuevo sus paredes. La intención de la jornada ha sido también rescatar los conocimientos asociados al funcionamiento del molino, una parte de la historia local que con el paso del tiempo corría el riesgo de perderse.
Durante la presentación, el alcalde de Lanseros, Rafael Rivera Pérez, recordó que el pueblo llegó a contar con cinco molinos, repartidos por distintos puntos de su entorno. El espacio ahora recuperado tuvo inicialmente carácter privado y funcionaba como molino de socios, perteneciente a varias familias y vecinos, hasta que posteriormente se alcanzó un acuerdo para convertirlo en un molino público.
Más que una piedra de 1.200 kilos
Una de las partes más llamativas de la visita fue la explicación del mecanismo utilizado antiguamente para realizar la molienda y mantener en buen estado sus elementos.
Entre las piezas conservadas destaca la piedra superior, de unos 1.200 kilos, cuyo manejo exigía experiencia y conocimientos específicos. Rivera explicó también el funcionamiento de la denominada "media luna", un sistema que permitía levantar y girar la piedra para acceder a ella y picar su superficie cuando era necesario.
Estos detalles sirvieron para mostrar a los asistentes cómo era el trabajo cotidiano cuando el molino estaba en funcionamiento y, sobre todo, para recuperar una serie de conocimientos que durante generaciones pasaron de unos vecinos a otros.
"Este molino no es solo una construcción", señaló el alcalde, que reivindicó su valor como parte de la historia de numerosas familias de Lanseros y de una forma de vida vinculada al río, el campo y el trabajo de los vecinos.
Un patrimonio para las nuevas generaciones
La recuperación también ha sido recibida como una oportunidad para que los más jóvenes puedan conocer cómo funcionaba uno de los espacios que formaron parte de la vida económica y social de la localidad.
Javier Carbajal, presidente de la Asociación Cultural de Lanseros, incidió precisamente en esta idea durante la presentación. El objetivo, explicó, es que quienes visiten el molino puedan comprender para qué servía, quiénes lo utilizaban y cómo era la vida del pueblo cuando estos espacios estaban activos.
La jornada reunió a vecinos y visitantes alrededor del molino y permitió compartir explicaciones sobre su funcionamiento y sobre el papel que desempeñó en la localidad.
Con su recuperación, Lanseros incorpora así un nuevo espacio a su patrimonio y convierte un edificio que durante años permaneció abandonado en una ventana abierta a la memoria del pueblo. La Asociación Cultural de Lanseros ha documentado además la jornada y dispone de fotografías y vídeo del acto para acompañar la difusión de esta recuperación patrimonial.
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