Miles de habitantes de lo que hoy es Israel tuvieron que abandonar sus pueblos durante el proceso de consolidación del nuevo estado
Condenado a 27 años de prisión por matar a un hombre para robarle unos auriculares de 14 euros
La Corte de Apelación en Milán impuso una pena mayor a la solicitada por la Fiscalía al considerar los agravantes por motivos fútiles
La Corte de Apelación de Milán ha condenado a 27 años de prisión a Daniele Rezza, un joven de 19 años, por el homicidio de Manuel Mastrapasqua, de 31, a quien apuñaló en el pecho para robarle unos auriculares inalámbricos valorados en apenas 14 euros. El crimen ocurrió en octubre pasado en la localidad milanesa de Rozzano.
La sentencia supera los 20 años solicitados por la Fiscalía, que había propuesto excluir los agravantes y reconocer atenuantes por la supuesta buena conducta del acusado. Sin embargo, el tribunal decidió endurecer la pena, al considerar que el asesinato se cometió por motivos fútiles, una agravante que incrementa la responsabilidad penal.
"Veintisiete años y debe cumplirlos todos en la cárcel", expresó Angela Brescia, madre de la víctima, aunque añadió con resignación: "Sé que no será así, sé que no serán veintisiete años. Lo veremos más adelante. Por ahora está bien".
La familia de Mastrapasqua había rechazado desde un inicio la posibilidad de atenuantes, argumentando que las disculpas del acusado no eran suficientes para reducir la gravedad del crimen. "Todos los testigos confirmaron que Manuel no respondió a provocaciones y no tuvo tiempo para reaccionar", subrayaron los abogados de la familia.
El caso ha generado una fuerte conmoción en la opinión pública italiana, por la brutalidad del acto y la escasa motivación detrás del crimen.
Ambos países coinciden en que Teherán "nunca" debe disponer de armas nucleares
Las elecciones locales y regionales han dejado un país "profundamente fragmentado" y han puesto en solfa el tradicional sistema bipartidista británico
El estancamiento militar en Ucrania, la caída de popularidad y las luchas internas en el Kremlin alimentan la sensación de que el sistema entra en desgaste








