23/07/2026
Flojos y nobles los del Vellosino en Toro facilitan el triunfo a la terna que sale a hombros
FOTOS. José FERMÍN Rodríguez
Lectura estimada: 2 min.
Mucha expectación en la ciudad de doña Elvira y en el coqueto e histórico coso taurino de San Francisco para presenciar la corrida de sus fiestas de san Agustín en la que faltó el anunciado Morante, por baja médica, y que fue sustituido por Tomás Rufo así como los toros de Garcigrande sustituidos por un encierro del Vellosino de hechuras dispares, tan nobles y entregados a la muleta de los toreros como escasos de fuerza y agresividad. Más parecían perrillos amaestrados en las manos de la terna que los desorejaron con mimo y suavidad, espaciosidad y temple.
Frente a ellos Alejandro Talavante, con un oficio depurado, prueba de bravura exenta, pero donde el temple, el mando, la colocación y las formas agradaron al respetable que le premió con una oreja de cada uno de sus enemigos, en esta ocasión más amigos y tertulianos de los toreros que dechados de fuerza, exigencia, raza y peligro. Y ya se sabe que cuando en los toros no hay emoción, la cosa se olvida pronto.

Tomás Rufo también cortó dos orejas, una a cada ejemplar del Vellosino, por sus faenas suaves, moderadamente tranquilas, espaciosas, plenas de poderío y lentitud pausada. Y el triunfador absoluto fue el torero de Cantalpino Ismael Martín, que desató los olés en la plaza sobre todo tras los formidables pares de banderillas, plenos de exposición y decisión, en especial ante el último de la tarde, cuando ya las luces eléctricas hacían titilar las lentejuelas de su traje de luces.
Ismael Martín es un torero revolucionario, físicamente en forma, una explosión de juventud envidiable, que ha ganado en tranquilidad, valor y decisión más que contrastada que al final se erigió en triunfador absoluto de la tarde al conseguir cuatro orejas, dos de cada uno de sus enemigos. Tanto con el terciado tercero, anovillado y de escaso trapío pero con movimientos rápidos ante el que desarrolló una faena completa, como con el más cuajado del encierro que cerró la corrida, Ismael Martín escuchó las ovaciones, los aplausos, los ánimos a los sones de la música de la Banda de Toro que cerró su faena final con un «Amparito Roca» resonando en el coso la belleza sonora.
La corrida de El Vellosino en Toro satisfizo a los toreros que debieron lidiarla, con bondadosas embestidas, nobles, sin una mala acción ni mirada torva, pero que no quedará en los anales de la historia como pieza taurina inolvidable.
Al final la salida a hombros de la plaza entre los aplausos de la concurrencia es lo que queda de noticia más destacada.
Más Info.
FICHA DE LA CORRIDA:
Plaza de toros de TORO (Zamora), Corrida de la feria de San Agustín. Tres cuartos de plaza.
Seis toros de El Vellosino, nobles, con fuerzas justas, 'colaboradores' de los diestros, como se dice cursimente ahora.
Alejandro Talavante, oreja y oreja
Tomás Rufo, Oreja y oreja.
Ismael Martín, dos orejas y dos orejas tras aviso.
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Tomás Rufo, Oreja y oreja.
Ismael Martín, dos orejas y dos orejas tras aviso.








