Crisis en Vox: ruptura en la cúpula y rebelión interna en pleno auge electoral
¿Qué está pasando en Vox y por qué sus líderes históricos están enfrentados?
Crisis en Vox: ruptura en la cúpula y rebelión interna en pleno auge electoral
El partido Vox vive una sacudida interna inesperada en uno de sus momentos más favorables en las urnas. Tras varios ciclos electorales al alza -especialmente en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde llegó a rozar el 19 % de apoyo-, la formación se enfrenta ahora a una guerra interna entre dos de sus figuras clave: Santiago Abascal y Javier Ortega Smith.
Lo que comenzó como diferencias internas ha terminado en un enfrentamiento abierto. Ortega Smith, exsecretario general del partido, acusa a la dirección de haber tomado un rumbo "antidemocrático". Tras perder la mayoría de sus responsabilidades dentro de la organización -aunque conserva su acta de diputado y su puesto como concejal-, ha decidido plantar cara públicamente. Su movimiento no es aislado. A él se han sumado antiguos dirigentes de peso, como Iván Espinosa de los Monteros, que han dado un paso al frente para exigir la convocatoria de un congreso extraordinario que redefina el proyecto político.
El sector crítico denuncia que Vox ha evolucionado hacia una estructura cada vez más jerárquica, donde las decisiones recaen en un núcleo reducido en torno a Abascal. Según sostienen, existe una organización "piramidal" en la que los órganos internos tienen un papel limitado.
En este escenario, señalan directamente a Ignacio Garriga, actual secretario general, como figura clave en la gestión disciplinaria. Ha sido, de hecho, uno de los responsables del proceso de expulsión contra Ortega Smith, aún pendiente de resolución definitiva.
La crisis actual se suma a una serie de salidas y apartamientos de dirigentes relevantes en los últimos años. Entre ellos figuran nombres conocidos como Rocío Monasterio o Juan García-Gallardo, además de otros cargos nacionales y territoriales. Las razones oficiales apuntan a incumplimientos de normas internas o discrepancias públicas, pero los críticos interpretan estos movimientos como señales de falta de pluralidad dentro del partido.
Desde la dirección de Vox se ha insinuado que esta rebelión interna podría estar influida por el Partido Popular, en un intento de debilitarles políticamente. Sin embargo, su líder, Alberto Núñez Feijóo, ha rechazado tajantemente estas acusaciones, calificándolas de falsas.
El silencio de Abascal
Mientras crece la tensión, Abascal ha optado por no entrar en el choque directo. Su única reacción pública reciente ha sido una breve declaración tras asistir a una proyección cinematográfica, donde afirmó que "conviene reírse de vez en cuando". Un mensaje ambiguo que muchos interpretan como una forma de restar importancia al conflicto o de mostrar seguridad ante la crisis.
A diferencia de anteriores episodios internos, esta vez los críticos cuentan con figuras con peso político y mediático dentro del partido. Tanto Espinosa de los Monteros como Ortega Smith siguen vinculados a Vox y aseguran que su objetivo es recuperar el proyecto original.
La incógnita ahora es si la dirección logrará contener esta rebelión, como ha hecho en el pasado, o si el conflicto marcará un punto de inflexión en la trayectoria del partido.
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