Unas 500 personas reclaman en Tábara el endurecimiento de la Ley del Menor

El joven que violó y asesinó a Leticia Rosino cumple su pena de ocho años y sale en libertad

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Unas 500 personas reclaman en Tábara el endurecimiento de la Ley del Menor
Concentración en Tábara para reclamar el endurecimiento de la Ley del Menor | Foto: Ical
Juanma de Saá (Ical)
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Más de 500 personas se concentraron hoy en la plaza Mayor de Tábara en memoria de Leticia Rosino, la joven asesinada el 3 de mayo de 2018 por un menor que quedará mañana en libertad, después de haber cumplido una pena de ocho años de reclusión en un centro de menores y en prisión.

En este contexto, los manifestantes, incluidos los familiares y amigos de Leticia, exigieron la reforma y endurecimiento de la Ley del Menor para delitos de violación y asesinato, como los perpetrados por el joven que mañana saldrá en libertad.

La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Tábara, Francisca Gutiérrez, recordó que hoy es "un día triste de memoria y de respeto" y aseguró que "permanece" la memoria de Leticia. "Su ausencia nos sigue pesando y el sufrimiento de su familia es una herida abierta que merece todo nuestro apoyo y cercanía", afirmó.

"La excarcelación de quien cometió este asesinato es legal pero no nos quita la sensación de que la muerte de Leticia no ha obtenido la respuesta adecuada. Su pérdida, imposible de reparar, y el vacío que nos dejó nos han marcado para siempre", recalcó.

Por ello, consideró necesario "abrir un debate" sobre el endurecimiento de las penas para delitos de violencia de género y, en concreto, de feminicidio. "La sociedad necesita respuestas firmes ante hechos que rompen vidas y crean inseguridad", subrayó.

Las personas concentradas, en respuesta a la convocatoria formulada por la Fundación 'Leticia Rosino', mostraron carteles en los que se podía leer 'Lety, siempre brillarás como el sol. Reforma de la Ley del Menor, ¡ya!', 'Lety, siempre en nuestros corazones. Por ti, por toda justicia', 'Lety, siempre eterna' y 'Tu sonrisa, nuestra fuerza'. 

"Día inolvidable y maldito"

Por su parte, Inmaculada Andrés, madre de Leticia Rosino, explicó que "el tiempo no se detiene para nadie pero sí se paraliza para siempre" con las personas que son víctimas de la violencia de género o machista.

"Hoy es un día doloroso, horroroso, marcado a fuego en el corazón. Ese día inolvidable y maldito 3 de mayo de 2018 que cambió nuestra vida para siempre. Se acabó la normalidad, la alegría y damos paso a días de dolor, angustia, incertidumbre y mucha, mucha impotencia", reconoció.

"¡Han matado a mi hija Leticia! Me han arrebatado lo que más quiero en este mundo y el asesino era menor de edad y, por consiguiente, inimputable. Las leyes están hechas más a favor del violador y del asesino que de las propias víctimas. Hay frases que ninguna madre debería pronunciar jamás. Mi hija está en un nicho en el cementerio, en la oscuridad, para siempre y su asesino sale en libertad", denunció.

Inmaculada Andrés hizo hincapié en que sus palabras "no surgen del odio, sino desde el vacío, desde la silla que nunca vuelve a ocuparse, desde el cumpleaños que ya no se celebra, desde la ropa que sigue guardada en su armario".

"No pido venganza, sino que la Ley reconozca que hay delitos que no pueden medirse solo con la edad, porque mi hija no tiene una segunda oportunidad y yo, tampoco. Ocho años no pasan lo mismo para todos pero, según la Ley, es el tiempo máximo que ha de pasar el menor que mató a mi hija, en un centro de internamiento", expuso.

"Para mí, son ocho años levantándome sin escuchar su voz, ocho años sin abrazarla, ocho años mirando su foto y preguntándome cómo sería hoy. La Ley del Menor habla de reinserción y yo hablo de ausencia. ¿De verdad, ocho años pueden compensar una vida?", preguntó.

Diferenciar delitos extremos

La madre de Leticia Rosino incidió en que la Ley del Menor debe aumentar el tiempo máximo de internamiento, siempre en régimen cerrado; evaluar el riesgo real ante cualquier salida, diferenciar claramente delitos extremos del resto, facilitar el asesoramiento jurídico y social sobre los derechos de las víctimas, apoyo a las víctimas y escucharlas en revisiones y medidas.

"No quiero una sociedad vengativa, sino justa, en la que una madre no tenga que explicar por qué siente que ocho años no son suficientes cuando ha perdido a su hija", sentenció.

"Reformar la Ley del Menor en casos de violación o asesinato no es ir en contra de los menores, sino proteger a la sociedad, a posibles víctimas. Es decir, alto y claro, que hay límites que no pueden tratarse igual. Yo ya no puedo salvar a mi hija pero, quizás, podemos evitar que otra madre escriba estas palabras algún día", apuntó.

Por último, Inmaculada Andrés insistió en que "hoy, abrirán la puerta de la celda del asesino de Leticia y gritará que es libre y puede disfrutar de la vida". Y concluyó: "Mientras, Leticia seguirá en su nicho y yo seguiré yendo al cementerio cada día a llevarle una flor y dejarle un beso en una fría piedra de mármol. Leticia, mi corazón, mi alma y mi mente se niegan a decirte adiós".

Inmaculada Andrés, durante su intervención en el acto convocado en Tábara en reivindicación del endurecimiento de la Ley del Menor (Foto ICAL)

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