Casa Betania presta cobijo a 361 personas en lo que va de año y por su comedor pasan 50 personas al día
Cáritas Diocesana ha organizado para este jueves la lectura de un manifiesto y un acto de calle dentro de la campaña de las personas sin hogar
'Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer'. Con ese lema, Cáritas Diocesana de Zamora celebra esta semana la campaña de las personas sin hogar, presentada este miércoles ante los medios de comunicación. "Hoy en día el acceso a la vivienda digna se ha convertido en un muro infranqueable para las personas en situación de vulnerabilidad", en palabras de Ignacio Enríquez, director de Cáritas Diocesana de Zamora."La vivienda ha dejado de ser un derecho, para convertirse en un bien de mercado que expulsa a las personas más vulnerables, más débiles".
Durante este año, Casa Betania, centro residencial de Cáritas en la capital zamorana, "ha dado cobijo y acompañamiento real" a 361 personas, según lo apuntado por su director, David Marcos. Diariamente pasan por su comedor entre 45 y 50 personas. "Somos testigos directos de esta dura realidad, disponemos de 29 plazas estructuradas en dos recursos para ofrecer un acompañamiento real. Por un lado, una planta de corta estancia pensada para que las personas puedan coger aliento, reubicarse y buscar otro lugar al que ir, y una planta de larga estancia donde el proceso y el objetivo es asegurar una salida digna y sostenida en el tiempo".
Los datos de la campaña reflejan, como se difunde desde Cáritas Diocesana de Zamora, "una crisis social y residencial profunda y persistente que afecta cada vez a más personas y familias". Los últimos informes de Cáritas y la Fundación Foessa siguen mostrando "un aumento del sinhogarismo y de sus consecuencias, no solo en los adultos, también en jóvenes e infancia, aumentando en el 2025 un 3,8% con respecto al año anterior".
Cáritas va mucho más allá de unos datos, según Marcos: "No queremos quedarnos ahí, los números son números que reflejan situaciones y nos ayudan a dimensionar el problema, pero a Cáritas lo que verdaderamente le importa es la persona. Nuestra labor huye de la estandarización y se basa en una atención centrada en la persona con un acompañamiento único y, como decía nuestro director, diferenciador, que mira a los ojos con nombres y apellidos que busca devolver la dignidad que la exclusión les intenta arrebatar. Por eso hoy queremos hacer un llamamiento a la responsabilidad de todos, una sociedad cohesionada solo se construye cuando pone en el centro a los más frágiles, si fallamos en la tarea de protegerlos no solo estamos dando la espalda a ellos, sino que estamos fallando como sociedad".
David Marcos agradeció tanto la labor del voluntariado como el trabajo de la plantilla de Casa Betania, así como la labor del Zamora CF que, un año más, dará visibilidad a este colectivo, de la Cofradía Virgen de la Concha y de la Virgen del Amor Hermoso "siempre teniendo presentes a este centro y las personas que acompañamos".
Mañana jueves, 21 de octubre, tendrá lugar la lectura del manifiesto por las personas sin hogar y el acto de calle será a las 12 horas en la Plaza Mayor.
La presentación de la campaña ha ofrecido hoy testimonios como el de Yuleidys, cubana: "Mi país vive una situación precaria, no es vida, solo se está sobreviviendo". Llegó a Europa, buscando una vida mejor y más estable, dejando atrás a un hijo de 13 años con el que espera reencontrarse cuando su situación se normalice. Había llegado a Europa a través de un contrato de trabajo en Polonia, donde trabajó unos meses en una tienda de muebles, hasta que una enfermedad crónica la incapacitó para dicho puesto de trabajo. "Pedí que me cambiaran de puesto, a limpieza o lo que fuera, pero me despidieron".
Yuleidys y su marido tenían claro que querían venir a España, aunque su ciudad de destino no estaba clara. "Nos pasó algo gracioso, mi marido y yo buscamos en internet una ciudad tranquila y acogedora y nos salió Zamora y aquí vinimos". Llegaron con escasos recursos, pudiéndose pagar una noche o dos en algún hostal de la zona. "Nos vimos en una situación delicada, pero encontramos un compañero que nos habló de Cáritas, yo me sentí aliviada al hablarnos del trabajo de Cáritas. Nos recibieron en Casa Betania. Todos los trabajadores nos han apoyado muchísimo, nos han dado ánimos, hacemos manualidades, también vamos al programa de empleo a buscar trabajo, aunque es complicado, ellos no se rinden y nosotros tampoco".
Conseguir un trabajo, traer a su niño y afincarse en Zamora es el objetivo de Yule, como la conocen en Casa Betania. "Me encanta Zamora, quiero quedarme aquí, encontrar trabajo, seguir adelante y ser una zamorana más".








