Los manuscritos medievales más bellos se exponen en Castilla y León

Del Codex Calixtinus de la Universidad de Salamanca al Beato de Liébana y la Biblia de San Luis, un ejemplar espectacular del género de 'Biblias moralizadas'

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Los manuscritos medievales más bellos se exponen en Castilla y León
Exposición 'Los más bellos Beatos y Códices del Mundo'. (Foto: Ical)
Jesús García-Prieto
Lectura estimada: 4 min.
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Son auténticas joyas del patrimonio escrito medieval. Los manuscritos medievales más bellos se pueden visitar en Castilla y León, en el Centro de Estudios del Camino de Santiago, ubicado en el Real Monasterio de San Zoilo, en el municipio palentino de Carrión de los Condes. 

Aquí se custodian bajo vitrina algunos de los testimonios escritos más deslumbrantes de la civilización medieval europea. Doce publicaciones excepcionales, datadas entre los siglos X y XIV, reunidas en versión facsímil que cualquier peregrino, curioso o investigador puede contemplarlas de forma gratuita hasta el próximo 30 de junio. Es la primera vez que una exposición, bajo el título de 'Los más bellos Beatos y Códices del Mundo', reúne tantos facsímiles de beatos juntos en un solo espacio, relata Ical. 

Fue Ángel Luis Barreda, director de la Biblioteca y Centro de Estudios del Camino de Santiago, quien adquirió dos facsímiles para la colección del centro. Al comentárselo a Luis Ángel Montes, descubrió que este poseía una colección particular de considerable envergadura. 

La ocasión no podía ser más propicia. El Día del Libro del 23 de abril coincidía, además, con el 950 aniversario de la donación del Monasterio de San Zoilo a la abadía de Cluny. "Fueron los monjes escritores gracias a los cuales tenemos los famosos beatos", recuerda a Ical el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Palencia, José Antonio Perrino. Y la mayor parte de los fondos ya estaba disponible. "Al encontrarlos con la facilidad de la sesión de Luis Ángel Montes y la colaboración de la Diputación y de la Junta de Castilla y León, tampoco ha sido tan difícil. Si le hemos contado la idea a las administraciones, les ha faltado tiempo a decir que estaban encantados", asegura.

"Se puede ver uno en Madrid, otro en Estados Unidos, otro en Londres, están todos muy repartidos, pero verlos juntos, aunque sean facsímiles, es una ocasión única", explica Perrino. La mayoría de los facsímiles expuestos son propiedad de Luis Ángel Montes Perón, quien los ha donado ya al Obispado palentino. El propio obispo Garciandía tiene previsto crear un museo permanente en el Palacio Episcopal, que dejará de ser residencia para convertirse en espacio cultural. La muestra en San Zoilo funciona, en cierto modo, como un anticipo de ese proyecto.

El Codex Calixtinus de la Universidad de Salamanca. (Foto: Ical)

La muestra reúne piezas de extraordinaria relevancia histórica y artística: el Codex Calixtinus del Camino de Santiago de Compostela, el Codex Calixtinus de la Universidad de Salamanca, el Libro de la Real Cofradía de los Caballeros de Santiago, el Beato de Fernando I y Sancha, el Beato de Liébana y el Beato de Silos

Hay dos piezas que destacan por su vinculación directa con el territorio palentino. La más antigua es el Beato de Valcabado, datado en torno al año 900. Su origen se sitúa cerca de Valcabadillo, un lugar hoy despoblado de la provincia, y fue escrito por un monje llamado Oveco en un priorato propiedad del propio San Zoilo. Los beatos nacieron como comentarios al Apocalipsis de Juan, un texto que cobró urgencia casi visceral en los siglos previos al año 1000. Perrino lo explica con naturalidad: "Tenían la sensación de que se acercaba el fin del mundo. ¿Qué es lo que nos habla del fin del mundo? El Apocalipsis. Pues hay que hacer comentarios del Apocalipsis. Después, claro, eso no nos ha ocurrido en el año 2000, que también cambiamos de milenio, pero ya no escribimos beatos ni somos beatos", explica Perrino.

"Hay uno que no es exactamente un beato, es la Biblia de San Luis, mandada a escribir en París, cuando París estaba construyendo Notre Dame, por una palentina, Doña Blanca de Castilla, madre de San Luis, rey de Francia", señala Perrino.

Precisamente, si hay una pieza que concentra la emoción de los organizadores es la Biblia de San Luis, y no solo por su extraordinaria belleza material, sino por la historia que esconde. Se trata de uno de los ejemplares más espectaculares del género conocido como 'Biblias moralizadas', encargado en París por una mujer que nació en Palencia y se convirtió en una de las figuras más influyentes de la Europa medieval: Doña Blanca de Castilla, madre de Luis IX de Francia, canonizado como San Luis.

La Biblia de San Luis. (Foto: Ical)

El obispo Garciandía explicó la estructura de este manuscrito único. En cada página, dos columnas de medallones emparejaban episodios del Antiguo y el Nuevo Testamento. La miniatura superior ilustraba el fragmento bíblico de forma literal; la inferior ofrecía una interpretación teológica orientada a formar al joven príncipe como buen cristiano y buen gobernante. Las miniaturas fueron pintadas sobre fondo de oro bruñido empleando una paleta deslumbrante: azules, verdes, rojos, amarillos, naranjas y sepia. Según el propio prelado, "la ilustración superior propondría al futuro San Luis Rey de Francia unos contenidos teológicos y el medallón inmediatamente inferior propondría unas enseñanzas encaminadas a formar al infante como buen cristiano y buen gobernante".

"La Biblia en imágenes es como si fuese hoy una multimedia. Este es el origen de las imágenes para explicar algo, concretamente para explicar todos los pasajes de la Biblia", admite Perrino. La obra, en tres volúmenes magníficamente ilustrados, no era solo un libro de devoción: era un programa de formación regia en imágenes, pensado para un niño que llegaría a ser rey y santo. Perrino subraya el orgullo que encierra esta historia. "Esa Biblia sirvió para enseñar a leer y educar al futuro santo y rey de Francia, educado por una palentina, ni más ni menos".

La historia de Blanca de Castilla es también la gran reivindicación sentimental de esta exposición. Es muy posible, según explicó el obispo, que fuera educada en el marco de los Estudios Generales de Palencia (la primera universidad de España, fundada antes de que existiese la Sorbona) por profesores llegados de París. Y ya en la capital francesa, en pleno florecimiento del gótico, encargó a los mejores miniaturistas del reino esta obra para su hijo, relata Ical. 

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