El reciclaje que casi nadie hace bien y los residuos que más errores generan en casa

Vapeadores, radiografías, espráis o bolígrafos siguen sembrando dudas aunque cada vez se recicla más en los hogares

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El reciclaje que casi nadie hace bien y los residuos que más errores generan en casa
Contenedores en Salamanca.
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

Más allá de los errores cotidianos, los datos reflejan que España todavía tiene un importante reto pendiente en materia de residuos. Según el último informe del Ministerio para la Transición Ecológica, en 2023 se generaron más de 22,5 millones de toneladas de residuos municipales.

El vertedero continúa siendo el principal destino de la basura, absorbiendo el 46,5 % de los residuos, muy por encima del reciclaje, que apenas alcanza el 22,2%. El compostaje representa otro 20,8%, cifras todavía insuficientes para cumplir los objetivos marcados por la Unión Europea, que exige reciclar al menos el 50% de los desechos urbanos. Uno de los principales problemas sigue estando en el origen. El informe revela que el 76% de la basura se deposita mezclada, frente a solo un 24 % que se separa correctamente en hogares y comercios.

Esta falta de separación dificulta enormemente la recuperación de materiales en las plantas de tratamiento y provoca que millones de toneladas acaben enterradas en vertederos pese a que parte de esos residuos podrían haber tenido una segunda vida.

España recicla cada vez más, pero todavía recicla mal buena parte de los residuos cotidianos que genera. Objetos tan habituales como un vapeador, una radiografía antigua, un espray vacío o un simple bolígrafo continúan provocando dudas entre los ciudadanos, que en muchos casos desconocen cuál es el contenedor correcto para depositarlos o si necesitan un tratamiento especial.

La incorrecta separación de materiales en los hogares es un desafío que no solo afecta a la eficiencia del reciclaje, sino también al medio ambiente, ya que muchos de estos productos contienen componentes altamente contaminantes o difíciles de tratar.

Uno de los residuos que más preocupa actualmente es el vapeador. Su uso se ha multiplicado en los últimos años, especialmente entre jóvenes, pero su reciclaje sigue siendo una gran incógnita para buena parte de la población.

Estos dispositivos mezclan en un mismo producto baterías de litio, plásticos, componentes metálicos y líquidos químicos, una combinación especialmente peligrosa si termina en la basura convencional. Los expertos advierten de que pueden contaminar suelos y aguas e incluso provocar incendios en plantas de tratamiento y camiones de residuos.

En los modelos desmontables, los cartuchos deben separarse según el material: al contenedor amarillo si son de plástico y al verde si son de vidrio, siempre vacíos y limpios. Sin embargo, cada vez más municipios y establecimientos especializados cuentan ya con puntos específicos de recogida para facilitar su tratamiento seguro.

Radiografías y aerosoles 

Otro de los residuos más problemáticos son las radiografías antiguas. Aunque muchas personas optan por tirarlas junto a otros plásticos, contienen sales de plata, un material contaminante que obliga a gestionarlas de forma específica. Por ello, deben depositarse en puntos limpios o en contenedores habilitados en algunas farmacias. Tras su recogida, las placas se destruyen para proteger los datos personales y posteriormente se recuperan tanto el plástico como la plata residual, que puede reutilizarse industrialmente.

También los aerosoles o botes de espray generan frecuentes errores. Cuando están completamente vacíos sí pueden ir al contenedor amarillo, donde después se clasifican según estén fabricados en aluminio o acero.

El problema aparece cuando aún contienen restos de producto. En ese caso, deben llevarse a un punto limpio o a un punto SIGRE si se trata de aerosoles farmacéuticos. La razón es sencilla: la presión acumulada puede provocar pequeñas explosiones durante el transporte o el tratamiento de residuos.

Los bolígrafos no van al contenedor amarillo

Uno de los errores más comunes se produce con el material escolar y de oficina. Bolígrafos, rotuladores y marcadores suelen acabar en el contenedor amarillo por su apariencia de plástico, aunque en realidad no deberían depositarse allí.

Estos objetos están fabricados con mezclas de materiales difíciles de separar, como metales, tintas, fieltros y diferentes tipos de plástico, lo que complica enormemente su reciclaje convencional. La recomendación es llevarlos a puntos limpios o utilizar sistemas específicos de recogida impulsados por algunas empresas especializadas en reciclaje de material de escritura.

Las dudas también persisten con el reciclaje del vidrio. Desde Ecovidrio recuerdan que el contenedor verde está destinado únicamente a envases de vidrio como botellas, frascos o tarros.

La clave, según explican desde la entidad, es sencilla: todo lo que tuvo tapa o tapón puede reciclarse en el contenedor verde, aunque esos tapones deben retirarse previamente y depositarse en el amarillo si son de plástico o metal.

Sin embargo, muchos ciudadanos siguen tirando allí bombillas, espejos, copas, vasos o vajillas, materiales cuya composición es distinta al vidrio de envases y que pueden arruinar el proceso de reciclaje industrial. Todos ellos deben llevarse a puntos limpios para evitar contaminar nuevas partidas de material reciclado.

Fuente: EFE

 

 

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